El Comercio

«El 'yo soy así y nunca cambiaré' vale sólo para la canción de Alaska»

Carlos Hevia, antes del comienzo de su intervención.
Carlos Hevia, antes del comienzo de su intervención. / MARIETA
  • El profesor y presidente de Emoción en Acción, Carlos Hevia, ofrece técnicas para gestionar conflictos personales y «superar bloqueos»

«El 'yo soy así, así seguiré y nunca cambiaré' vale solo para la canción de Alaska porque lo cierto es que las personas sí pueden cambiar». No valen excusas ni victimismo. Carlos Hevia, profesor, empresario y presidente de Emoción en Acción, lo dejó ayer claro en su intervención en la Escuela de Emprendedoras, donde impartió un taller sobre la resolución de conflictos.

El también experto en técnicas de motivación intentó dotar de herramientas prácticas al auditorio a través de un intervención para la que recurrió a una metáfora deportiva. «Primero está la pretemporada, en la que nos preparamos psicológicamente; en la temporada tendremos que afrontar situaciones diversas y demostrar el estado de forma trabajado en la anterior y, por último, se vuelve a la calma», resumió antes de entrar en la sala. Esta última fase es la de análisis y reflexión, la de ver, por ejemplo, «qué forma tengo de pedir las cosas y qué forma tengo de escuchar» y, seguidamente, valorar la incidencia que ese tipo de reacción ha tenido en el resto.

En la pretemporada es «clave», según señaló Hevia, «saber qué se puede cambiar». Explicó que el carácter de una persona lo integran tres componentes: el genético, el contextual y el elegido, esto es, el que sí se puede modificar porque es «en el que tú decides qué haces ante las distintas situaciones». Uno de los conflictos más difíciles de gestionar son las desgracias, «en las que hay que se entierra prácticamente en vida o quien trabaja la resiliencia, esa actitud de la que se habla tanto en la actualidad».

«Una vez que está claro qué es lo que hay que cambiar, hay que hacerlo» y, para ello, Carlos Hevia ofreció algunas pistas como la de «liberarnos de la necesidad de tener razón», una losa que pesa sobre mucha gente. «Estar poseído por la necesidad de que te den la razón causa mucho sufrimiento», advirtió, y para ello hay que «asumir que uno no es capaz de controlar todas las situaciones». «El conflicto no se elige sino que aparece y tú tienes que decidir cómo actuar», remató.

Técnicas hay varias, pero las básicas se reducen a «escuchar, hablar y contestar». La escucha tiene que ser empática. «Es la más difícil porque tenemos que poner el foco en ese 80% de la comunicación que no expresan las palabras sino que viene dado por el tono o inflexión de la voz y la posición corporal».

Recomendó también asertividad para evitar ser el «tipo que no habla mucho por no molestar o por evitar marrones en el curro o está el otro extremo, el agresivo, que genera más complicaciones que el anterior porque se lo toma todo a la tremenda».

«En el habla se genera un 'feedback' que tiene que ser solicitado y claro, argumentado, concreto, para generar resultados», recomendó. Y hay que huir de lo que Hevia llama «el 'pintadianas'», es decir, aquella persona que se trata de engañar para no reconocer una situación y que podría encerrar un miedo a los cambios. «Es un triángulo de relaciones», resumió. El taller continúa hasta el viernes en la Escuela de Emprendedoras.