El Comercio

Ana Hevia ayer, detrás los ediles Manuel Campa y Raquel Ruiz.
Ana Hevia ayer, detrás los ediles Manuel Campa y Raquel Ruiz. / M. A.

«No he cometido ni delito ni dejación de funciones que justifiquen mi dimisión»

  • Ana Hevia insistió en que «se gastó hasta el último euro en actividades programadas y no hubo apropiación de fondos ni quebranto de las arcas públicas»

Ana Hevia, concejala de Festejos, explicó ayer ante la comisión de Hacienda el destino que tuvieron los 10.884 euros que, según asegura, «se tramitaron de forma incorrecta». La edil socialista habló antes con los medios de comunicación y consideró que «no he cometido ni delito ni dejación de funciones que justifiquen mi dimisión». Insistió en que aunque se produjeran «anomalías, errores de tramitación, mi máximo interés es ofrecer toda la información necesaria y despejar todas las dudas para demostrar que hasta el último euro se gastó en actividades programadas y que no hubo apropiación de fondos ni quebranto para las arcas públicas».

En el plano de las responsabilidades sobre esas irregularidades, Hevia recordó que lleva años trabajando con el gerente de Festejos, Rubén Arias. De hecho, este es su tercer mandato en el Ayuntamiento de Avilés al frente de esta concejalía. Y dijo de él que «en la parte que me corresponde explicar, estoy convencida de que todo el dinero se gastó en Festejos. Pudo haber cometido errores de tramitación, pero desde luego no tengo duda de su honestidad».

Ya en el seno de la comisión, explicó a la oposición que su área es «peculiar y compleja». Recordó que en cuatro meses se organizan las fiestas de Navidad, Antroxu y Pascua, que van muy seguidas en el tiempo. «Son fiestas de una alta participación ciudadana en las cuales se trabaja bajo mucha presión y mucha tensión para que todo salga bien y siempre pensando en que no ocurra ningún tipo de incidente, que es nuestra principal preocupación», añadió.

Se refirió también a las posibles incidencias que pueden surgir y que se deben solventar rápidamente para que no afecten a los festejos y puso dos ejemplos: «si llueve, hay que poner una carpa y para no suspender la actividad programada o si viene un grupo a actuar y dice que la decoración del escenario impide un buen sonido y que así ellos no actúan, hay que llamar a una empresa de servicios para que quite parte de la decoración al momento, como ocurrió este año». Aclaró que «con esto quiero decir que a veces estamos sujetos a peticiones de artistas que son muy difíciles de conciliar con el aparato administrativo».

Más concretamente en el Antroxu indicó que «muchos de los pagos que se realizan son a personas físicas sin personalidad jurídica (peñas, las charangas, etc.). El abono se hace a una persona física en concreto y ésta es la encargada de su distribución entre los componentes del grupo, lo cual complica la justificación documental». Y sobre los 10.884 euros de pagos no justificados que recoge la auditoría explicó el destino de ellos, aunque en los informes se dice que esto no se puede comprobar.