El Comercio

Francisco Javier de la Ballina, ayer en el San Fernando.
Francisco Javier de la Ballina, ayer en el San Fernando. / MARIETA

«Convertir la compra en ocio puede ser un problema social»

  • «Desde el punto de vista económico ampliar el número de domingos y festivos en los que se permite abrir el comercio sería beneficioso»

  • Francisco Javier de la Ballina Profesor de la Universidad de Oviedo

Director general de Comercio y Turismo del Principado entre 1999 y 2003, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y profesor de la Universidad de Oviedo, Francisco Javier de la Ballina impartió ayer una charla en el Colegio San Fernando en la que expuso los pros y los contras de ampliar los domingos y festivos de apertura en los que se permite la apertura del comercio.

-En Asturias se permiten diez días de apertura en festivos.

-Con la última reforma hay que llegar a dieciocho, incluso a veintidós a raíz de la famosa definición de zona turística, que concede otros cuatro días y permite que determinados tipos de comercios lleguen a la total libertad de apertura. Ahí se abre un coladero.

-¿A qué se refiere?

-A que corresponde a los ayuntamientos definir las zonas turísticas de cada municipio y las que no lo son. Los más proclives al actual gobierno aplican la norma con amplitud y los que son más contrarios lo hacen con lentitud y estableciendo límites. Por ejemplo, en Oviedo la calle Uría se ha quedado fuera de la zona turística, lo que sido recurrido por una gran superficie.

-¿Cree que dieciocho es el número adecuado?

-A día de hoy la libertad de apertura está limitada y concentrada en unas fechas muy concretas, la Navidad. Desde el punto de vista económico abrir el abanico sería, a mi juicio, beneficioso, ya que crearía empleo en segmentos muy sensibles, como mujeres y gente joven, y aumentaría la productividad y la inversión. Supondría un revulsivo económico, pero también tendría sus contrapartidas.

-¿Se refiere a que dañaría al pequeño comercio?

-Al pequeño comercio que no ha evolucionado. Algunos sí lo han hecho, y con resultados satisfactorios. El pequeño comercio tiene que competir y adaptarse, lo que no se puede es poner límite a la innovación.

-Los sindicatos afirman que sería competencia desleal.

-Desgraciadamente la legislación española otorga ventajas a los grandes frente a los pequeños, por ejemplo a la hora de contratar temporales. Es un problema de legislación laboral, no comercial.

-Y que crearía empleo precario.

-El empleo precario no es malo de por sí, es malo cuando se precariza de forma permanente. Por ejemplo, para un estudiante tener un trabajo parcial significa disponer de una renta con la que financiarse sus estudios, como sucede en algunos países. Flexibilizar la apertura del comercio impulsaría este tipo de contratos y compensaría con creces la pérdida de empleo que podría producirse a raíz del cierre de comercios que no se adapten a la nueva situación.

-También aluden a la conciliación.

-Ahí sí tienen razón, y las dificultades de compaginar trabajo y familia es una de las razones del descenso de la natalidad. Liberalizar el comercio conllevaría cambios sociales.

-¿Dónde se encontraría el equilibrio?

-A mí me gusta destacar el caso de Alemania. Se ha pasado de nada a todo y se ha llegado a la autorregulación. Algunas tiendas abren domingos y festivos y otras no, en función de su criterio, pero también se ha establecido una hora de cierre. La pregunta es, ¿concilia más abrir de diez de la mañana a diez de la noche y cerrar los domingos, como en España, que hacerlo a diario y cerrar a las seis de la tarde, como en Alemania?

-¿Cuál es su opinión?

-Soy más favorable a establecer limitaciones en función de horarios que de días. Por ejemplo, quizá se podría permitir abrir los domingos hasta las tres de la tarde. Sería positivo para el consumidor y tiraría del empleo y de la economía. Si trabajar un domingo no ayuda a conciliar, llegar a casa a diario a las once de la noche tampoco lo hace.

-¿Liberalizar horarios repercutiría en los precios?

-Hay estudios que indican que, gracias a la mayor competencia, liberalizar horarios ha permitido que en Alemania los precios hayan bajado hasta medio punto.

-El comercio online está en auge.

-Lo está cambiando todo. Ahora se puede comprar desde casa a cualquier hora y recibir el producto al día siguiente o incluso el mismo día, lo que puede empujar al comercio tradicional a abrir domingos y festivos. La respuesta de los grandes llega en forma de los parques comerciales que todos conocemos, centros de ocio que invitan a pasar la tarde y a que de paso compres. Lo que sucede es que convertir la compra en ocio y potenciar el consumo puede convertirse en un problema social.