El Comercio

Un desfibrilador para Safya

Desireé, ayer junto a su hija Safya en la campa de la iglesia de San Francisco.
Desireé, ayer junto a su hija Safya en la campa de la iglesia de San Francisco. / MARIETA
  • Su madre lanza una campaña para comprar un aparato que no financia la Seguridad Social

Safya Quiah tiene cinco años y estudia en el colegio San Nicolás de Bari. Inquieta y alegre, a simple vista nada la diferencia del resto de sus compañeros, pero lo cierto es que sí hay algo que la distingue del resto. Safya sufre el síndrome QT largo, una enfermedad congénita en la función eléctrica del corazón que puede provocar arritmias de distintos grados. De las mutaciones de la enfermedad, Safya sufre la dos, «la más mortal», según ilustra su madre Desireé Artidiello, capaz de dar una clase magistral sobre la enfermedad porque ella también la sufre, solo que, como es adulta, lleva el desfibrilador implantado.

A su hija no se lo podrán poner hasta los doce o catorce años pero hasta entonces su vida está a merced de que no sufra ninguna arritmia. No es alarmismo gratuito, es un riesgo real. A los dos meses, en una mesa quirúrgica de un hospital de Holanda, donde le estaban realizando un cateterismo y una biopsia, «el corazón se le paró dos veces», relata la madre. Y este curso escolar no ha podido matricularla en ballet, como quería la niña, porque es incapaz de aguantar una clase entera.

Fue en Holanda, país en el que vivieron, donde le detectaron la enfermedad porque la niña había dejado de ingerir leche y agua. Al síndrome QT se le une una dilatación ventricular que supone que el riesgo de arritmia sea aún mayor.

Tras mucho pensarlo, Desireé Artidiello ha creado una campaña en la red social Facebook para dar a conocer el caso de su hija y recaudar los 1.600 euros que cuesta el desfibrilador portátil que necesita Safya. Fueron las madres de las compañeras de la menor las que la animaron a Desireé a llevar adelante la iniciativa y las que ya se han comprometido a comprar alguna de las pulseras solidarias (2 euros) que se han encargado y que, en breve, estarán a la venta en el kiosco de la calle San Francisco y en la peluquería Cris, en la calle Llano Ponte. Además, hay una cuenta en Liberbank en la que se pueden hacer ingresos (IBAN: ES44 2048 0005 5934 0400 5251).

A la madre de Safya le preocupa mucho la transparencia. Confiesa que durmió mal los días anteriores y que el esperanzador contacto inicial con una ONG de Gijón que se había comprometido a ayudarla se enfrió debido a la ambigüedad de esta organización, que habilitó otro número de cuenta para la misma causa, algo que la hizo desconfiar pues ella les había ofrecido la que ya tenía abierta.

Rota la relación, Desireé Artidiello explica que la venta de mil pulseras supondrá la recaudación de dos mil euros, de los que cuatrocientos sufragarán el coste de producción. «Si se recauda más dinero del que necesito, lo donaré a una ONG y compraré un desfibrilador para el colegio», explica.

A Desireé le parece imposible que un aparato que salva vidas no lo costee la Seguridad Social, por eso está pensando en ir un paso más allá si la campaña tiene éxito. «Una trabajadora social me dijo que como a las personas que sufrimos del corazón no se nos nota por fuera, la Seguridad Social se olvida de nosotros. Por eso estoy pensando en crear una asociación que luche por la implantación de desfibriladores en centros deportivos y colegios, para lo que habría que formar a profesores y entrenadores», explica concienciada.

Mientras germina esta idea, Desireé no puede estar más que agradecida de la cantidad de personas, negocios y clubes que se han mostrado dispuestos a ayudar. El Avilés Stadium, por ejemplo, se ha unido a la promoción de la causa invitando a la niña al saque de honor del partido que el próximo domingo, a las 16 horas, lo enfrentará a uno de los rivales más fuertes de la competición, el Manuel Rubio.

Mientras tanto, la vida sigue para una Safya a la que le cuesta más despertarse desde que le han aumentado la medicación y que a las siete de la tarde empieza a estar vencida por el cansancio. Esto no cambiará con el desfibrilador portátil pero, al menos, tranquilizará a su madre.