El Comercio

«Hay que devolver la literatura al ámbito del pecado»

Rafael Reig, a la izquierda, sonriente, y Eduardo Becerra durante su charla en el Niemeyer.
Rafael Reig, a la izquierda, sonriente, y Eduardo Becerra durante su charla en el Niemeyer. / MARIETA
  • El escritor Rafael Reig aboga por «expulsarla de la enseñanza media»

Novelista, columnista, docente y crítico literario, Rafael Reig (Cangas de Onís, 1963) expuso ayer en el Niemeyer su particular visión sobre la literatura. «Si solo lees a César Vidal te saldrán michelines en el alma. No puedes basar tu dieta en las tonterías que están de moda. Es necesario formar una pirámide literaria, como la alimenticia, y hay que incluir distintos ingredientes», dijo al público asistente a la segunda cita del otoño del ciclo Palabra.

En la base de la pirámide que dibuja situó la poesía. «Hay que leer poesía a diario. Yo la leo en el baño, el sitio donde estoy más a gusto, porque estoy solo. Para mí es un lujo», confesó durante la charla que mantuvo sobre el escenario con Eduardo Becerra, profesor de Literatura Hispanoamericana de la Universidad Autónoma de Madrid y amigo del entrevistado.

Reig entiende la literatura como «la lucha por el imaginario colectivo», y la lectura como «un acto creativo. Es como el software, necesita actualizarse. Lo que hacemos al leer es traducir, y escribir es una forma privilegiada de leer. Si no eres capaz de crear otro mundo te vas a creer lo que te están contando». Él escribe «en defensa propia. Creo que la literatura debe tomar partido político. Transgredir es rendirse. Cuanto más benigna sea la literatura menos capacidad tendremos para defendernos», argumentó.

Su último libro se titula 'Señales de humo (Manual de literatura para caníbales I), continuación de 'La cadena trófica', publicada en 2005, en el que realiza un recorrido por la historia de la literatura. Entre uno y otro «han pasado más de diez años y el autor es distinto. El del primer libro era un chaval de 40 años y el del segundo un cincuentón resignado, melancólico y divertido. Ya lo dijo Kafka. La alegría es nuestro deber diario, lo tengo escrito en mi mesita».

Desde su óptica la literatura no atraviesa un buen momento. «Su valor está absolutamente desprestigiado, tiene más un youtuber. ¿Cuál es el valor literario de los poemas de Bob Dylan? Más o menos el mismo que los de Duncan Dhu». Reig realizó un alegato del autor literario. «Los únicos que no estamos capacitados para escribir novelas somos los que dedicamos varias horas diarias a la lectura. Ahora escriben los deportistas, los famosos, los presentadores del telediario».

La literatura «debería ser expulsada de la enseñanza media. Que se estudie en el bachillerato viene del siglo XVIII, cuando la lengua era la esencia de la nación, de la España mística. Fue entonces cuando empezó a enseñarse en los colegios y quitó las ganas de leer a todos los chavales. Hay que devolver la literatura al ámbito del pecado. Leer un libro para hacer un resumen es como echar un polvo para casarse», símil que provocó risas entre el público.

La lectura «tiene que ser pecaminosa, pertenece al ámbito de la diversión y el ocio, es algo que hay que hacer a diario sin que te lo exija nadie y constituye un placer que hay que educar. Disfrutar leyendo a Cervantes requiere mucho esfuerzo, pero es un placer superior. Lo que no te pueden vender chopped por Jabugo. Hay novelas de Pérez Reverte que están muy bien para leer en la hamaca, pero las grandes novelas tratan de emociones humanas, y el archivo de las emociones es la historia de la literatura. Sí, el chopped está bien, pero yo me quedo con el Jabugo».