El Comercio

El Cuponazo de la ONCE deja 100.000 euros en Avilés

José Alberto ya dio un premio igual hace dos años.
José Alberto ya dio un premio igual hace dos años. / D. ARIENZA
  • El vendedor José Alberto García Ugidos fue el encargado de repartir la fortuna, un cometido en el que ya tiene experiencia

La suerte sonríe una vez más a un ciudadano avilesino, en esta ocasión gracias al popular 'Cuponazo' de la ONCE. El juego de azar ha dejado 100.000 euros en la ciudad a un único acertante agraciado con un segundo premio de la categoría en el sorteo del pasado viernes. El vendedor José Alberto García Ugidos fue el encargado de repartir la fortuna, un cometido en el que ya tiene experiencia.

Este agente repartió otros 100.000 euros, en este caso de la modalidad instantánea 'Rasca', en septiembre de 2014, fecha que hasta ayer tenía marcada en el calendario por ser el premio más importante que había dado como vendedor de la ONCE. Ahora ya puede señalar una nueva, aunque aún deberá vivir el momento de contacto con el agraciado.

«No tengo ni idea de quién puede ser la persona, porque es un cupón que he vendido a una peña, aunque sé que a ellos no les ha tocado el premio gordo, y también mucho en la calle a compradores que pedían sólo uno o dos de cada vez», señalaba el vendedor, que ayer vivió una jornada de descanso y no se incorporará a su puesto habitual en la calle Cuba hasta el lunes.

García Ugidos repartió tras el sorteo del viernes otros 54 premios valorados en trescientos euros con el mismo 'Cuponazo', pero sólo el acertante del número y serie podrá reclamar la cantidad de 100.000 euros. «A ver si ahora establezco un patrón y puedo dar este dinero cada dos años», bromeaba ayer el agente de la ONCE. Lejos de conformarse, ahora se marca sus particulares objetivos de cara a la campaña navideña. «Ojalá podamos dar un premio gordo en Avilés en los sorteos de Navidad, eso sería un sueño para mí», destaca García Ugidos.

Pese a la euforia del momento, el vendedor asegura estar preparado para volver «con más ganas que nunca» mañana a su puesto de trabajo, que se sitúa justo a la salida del Centro de Mayores de Las Meanas. «Muchos asistentes me compran, o sea que espero que les toque un premio importante de una vez porque se lo merecen», comentaba. De lo que puede estar seguro este vendedor de la ONCE es que los más supersticiosos confiarán aún más en su habilidad para repartir suerte.