El Comercio

Las partículas PM 10 agrupan compuestos creados por el hombre, pero también naturales

Es la sustancia contaminante que más preocupa a la Administración en Avilés y, sin embargo, es una cuyo origen se debe a causas humanas, pero también naturales. En el estudio dirigido por Xavier Querol en 2013 para el Instituto de Diagnóstico Ambiental del Instituto de Salud Carlos III se explica claramente al recoger el origen de las PM 10 que llegan a la estación de la plaza de La Guitarra.

Motores de vehículos, actividad industrial, aviones del aeropuerto, calefacciones, o los graneles del puerto son algunas de las causas artificiales, que generan las partículas. En el caso de Avilés, algunos elementos llevan una firma principal, aunque no la única. Sucede, por ejemplo, con el benceno, cuya principal fuente son las baterías de cok, pero también se registra en las emisiones de los motores de los coches.

No es el único caso de un contaminante con un origen evidente. Asturiana de Zinc es una de las principales emisoras de dióxido de azufre en la comarca, igual que ArcelorMittal emite dióxido de carbono y monóxido de carbono.

Pero también aparecen otras de carácter natural. Y son las más numerosas, ya que pueden representar hasta el 80% de las partículas presentes en el aire.

La cercanía del mar

El oleaje de la costa genera bruma que porta sal y que termina depositada en los medidores que sólo registran todas las partículas, no discriminan si son contaminantes o no. Es lo que se denomina «aerosol marino» y, según recuerda Querol, «su presencia es constante a lo largo del año». Un simple paseo por Salinas permite observar la bruma sobre la playa y que incrementa los índices de este contaminante.

La arena natural es otra causa de las PM 10. La bahía de Salinas es una fuente principal, pero no la única. En toda España, el Ministerio de Medio Ambiente reconoce el fenómeno de la «intrusión de polvo africano» y que, cuando se produce, incrementa las mediciones de este contaminante en todas las partículas.

Tal es así que, en el registro anual del número de superaciones de los máximos diarios permitidos, se permite descontar hasta seis superaciones si éstas coinciden con jornadas en las que se ha declarado una «intrusión de polvo africano».

También la naturaleza influye en los contaminantes creados por el hombre. La oxidación del óxido nítrico genera dióxido de nitrógeno y la propia radiación solar incrementa el ozono en las capas bajas.

Y no se puede olvidar la repercusión del clima, hasta el punto de que el Principado quiere incluir en el tercer plan de calidad ambiental a técnicos de la Agencia Estatal de Metereología. Discernir los elementos naturales de los artificiales es una de las inquietudes de los técnicos ya que, en la actualidad, las sondas sólo registran las partículas en suspensión, sin poder diferenciar su origen.