El Comercio

Rosi apaga los fogones

Rosi Rubio posa frente a las escaleras de la iglesia de Santo Tomás.
Rosi Rubio posa frente a las escaleras de la iglesia de Santo Tomás. / JOSÉ PRIETO
  • La cocinera del Colegio de La Carriona se despide de sus comensales entre múltiples muestras de cariño tras más de cuarenta años de servicio

La expresión «conquistar por el estómago» nunca había cobrado tanto sentido como en el caso de Rosi Rubio. Esta cocinera cuelga el mandil después de más de cuarenta años al frente del comedor del Colegio Público de La Carriona, no sin antes haberse ganado el cariño de todo aquel que se sentó a su mesa. «Nunca dejará de sorprenderme que haya gente que me reconozca y me pare por la calle para recordarme que vinieron al comedor, incluso cuando ven que yo no me acuerdo de todos porque sería imposible», relata una mujer que con pocas palabras enseguida demuestra su carácter abierto y risueño.

Con veintitrés años, Rosi entró a trabajar en el centro casi de casualidad como ayudante de su madre, que en aquel momento era la chef encargada del servicio de comidas. «Con el paso de los años fui aprendiendo de ella y cada vez me gustaba más el oficio, así que llegué a jubilarla», bromea la cocinera, quien hasta el pasado mes trabajó codo con codo junto a un joven de Gijón. Cuatro manos para alimentar más de noventa bocas que, sin embargo, Rosi califica de «pocas». «En los mejores tiempos contabas más de 250 niños distribuidos en dos turnos», asegura.

Y es que la fama de esta chef traspasó fronteras y a su comedor acudían también escolares de otros colegios de la comarca gracias al sistema de transporte facilitado desde los centros. Esta masiva afluencia nunca pudo con una incansable trabajadora que reconoce que «en todos los trabajos hay días buenos, malos y regulares y este no es una excepción, pero creo que pocas personas podrían decir que se encuentran tan a gusto en su puesto como lo estaba yo». Tanto es así, que Rosi reconoce no haberse sentido nunca en la obligación de desempeñar su trabajo porque «era algo natural, al entrar cruzaba la puerta feliz y tras el fin de cada jornada me iba satisfecha a casa».

¿Cuál es el secreto de su éxito? Aunque parezca un cliché, añadir siempre amor y cariño al final de cada receta. «En mis rutinas no cambiaba nada respecto a lo que hacía en casa, es como si cocinase cada día para una gran familia ante la que, como es lógico, quieres quedar bien», confiesa Rosi entre risas. Por partida doble disfrutaron sus tres hijos, quienes cataron los menús de su madre tanto en su hogar como en la escuela de La Carriona. «Ellos estaban encantados y para nada se cansaban de verme, ¡eso lo puedo jurar!», exclama la mujer.

Aunque el reconocimiento de sus vástagos siempre fue especial para ella, también se acuerda de todos esos niños a los que inculcó su amor por la comida. «Muchísimos me decían que les gustaban más mis platos que los de su casa», se ríe Rosi, quien consiguió conquistar hasta a los más rebeldes. «Me acuerdo de un niño en particular que cuando empezó a venir al comedor apenas probaba bocado y salió de allí como un auténtico campeón», recuerda visiblemente emocionada. La chef entabló un lazo muy especial con todos sus comensales, ya que hasta hace poco años era incluso la encargada de servir sus creaciones. «Hasta que llegaron las cuidadoras yo misma servía la comida, por lo que recibía instantáneamente el cariño y el gran respeto que me tenían los niños», explica.

Un respeto que se extiende igualmente a los padres y los responsables del Colegio de La Carriona, quienes a principios de este mes le organizaron una fiesta sorpresa de despedida para agradecerle todo su trabajo. «Yo también les estoy inmensamente agradecida porque en todo momento me apoyaron para mejorar los menús y siempre tuvieron en cuenta mis ideas», destaca Rosi, quien oficialmente no será jubilada hasta este martes día 22 de noviembre. «Ya me siento extraña, como en una nube, pero creo que no me costará adaptarme a esta nueva vida porque en el fondo tengo muchas ganas de hacer cosas que el poco tiempo disponible no me permitió llevar a cabo», señala finalmente esta auténtica 'masterchef'.