El Comercio

El juicio contra un iraquí por intento de robo será mañana

  • El hombre, refugiado en Avilés desde el verano y que fue detenido el pasado día 7, negó los hechos ante la jueza

M.O.A., el refugiado iraquí detenido el pasado día siete por un intento de robo en un bar del centro de Avilés, volverá al Juzgado de Avilés mañana para responder por estos hechos. En su primera declaración policial ante la jueza de guardia, negó las acusaciones tras lo que fue puesto en libertad con cargos, acusado de un robo con fuerza en las cosas en grado de tentativa.

El hombre fue detenido por la Policía Local tras la alerta de un vecino del entorno de la calle de Las Alas que oyó los golpes que alguien estaba propinando a la puerta del bar Félix. Al parecer, el hombre echó a correr al verse sorprendido pero no llegó muy lejos puesto que fue apresado en la plaza de España.

La anécdota de este caso no es el hecho en sí, puesto que robos e intentos de robos se producen varias decenas todos los meses, la mayoría de los cuales no trascienden, sino el presunto autor ya que es uno de los refugiados iraquíes que llegaron a Avilés este verano huyendo del conflicto bélico en su país de origen.

Casado y padre, al menos, de un hijo, ronda la veintena y reside en un piso del centro de la ciudad gestionado por Accem (Asociación Comisión Católica Española de Migraciones), encargada de recibir a su llegada a estos refugiados y proporcionarles acogida, además de asegurarles una asistencia integral en el ámbito sanitario, educativo y de integración social.

Tras saltar a la luz esta noticia, el responsable territorial en Asturias de Accem, Javier Mahía, pidió no adelantar acontecimientos porque «de momento sólo es un presunto y habrá que esperar a ver si hay una condena».

Mahía reivindicó la honradez de este colectivo, un grupo de «personas honestas que vienen huyendo de las guerras y persecuciones de sus países y que trabajan duro para integrarse» en España.

Consideró el caso de M. O. A. un hecho «aislado» y puso de relieve que Accem lleva «veinticinco años trabajando con refugiados y nunca hemos tenido problemas». Asimismo, trasladó la «tristeza» que esta noticia había provocado entre el colectivo de refugiados, temerosos «y preocupados por el impacto que pueda tener (...) teme que se generalice y que se les juzgue por este hecho», añadió.