El Comercio

Eloy Azorín, en una fotografía de archivo.
Eloy Azorín, en una fotografía de archivo. / EL CORREO / BLANCA CASTILLO

«El triunfador social pero fracasado emocional se da mucho hoy en día»

  • Eloy Azorín, Actor

  • Regresa al teatro cinco años después en el papel de Brick, el deportista amargado de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente', estreno absoluto el viernes en el Niemeyer

Descuelga el teléfono un Eloy Azorín completamente despistado. Se le ha olvidado la hora pactada para una entrevista que al final resulta no ser tal, sino una entretenida charla en la que el actor habla despacio, piensa mucho y reflexiona sobre cómo quedará escrito lo que está comentando despreocupadamente. Lo hace mientras apura un «post desayuno», un pequeño lujo que se concede en su primer día de descanso tras más de siete semanas de intensos ensayos para 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente', que lo traerá el próximo viernes hasta el Centro Niemeyer. Las entradas están agotadas

¿Nervioso ante el estreno absoluto?

Ahora mismo, no. Los ensayos han sido tan intensos que es como si nos hubieran quemado los nervios. Claro que si la misma pregunta se me hace el viernes, a las 19.45 horas, puede ser que esté medio paralizado. Estoy con muchas ganas de ir a Avilés, donde ya nos han dicho que nos esperan muchas personas. Además hace más de cinco años que no voy porque llevo ese mismo tiempo sin hacer teatro.

¿Cómo ha sido ese reencuentro con las tablas?

La experiencia de los ensayos ha sido bastante gratificante. Dejé temporalmente el teatro porque tuve la suerte de empezar en una serie y enganché tres seguidas. Y excepto Maggie (Civantos, su compañera de reparto), que puede compaginarlo todo, porque ahora mismo está grabando también una serie, yo solo puedo hacer una cosa a la vez.

¿Un clásico como este es un caramelo para un actor?

Amelia (Ochandiano, la directora) ha sido guay. Ha sido un regalo, un proyecto muy intenso. Si es un caramelo nunca lo sé hasta que se estrena. Para que lo sea, la obra tiene que funcionar.

La mayoría tenemos en la cabeza la versión cinematográfica. ¿Hay algo de ella en la función?

Solo algunas escenas porque en la película está todo más condensado y se permiten elipses. La función teatral es más fiel a la versión de Elia Kazan.

¿Cuáles son sus referencias? ¿Las utiliza?

Mi única referencia era la versión de hace unos veinte años Mario Gas con Aitana Sánchez-Gijón como protagonista. Ni siquiera había visto la película. Lo curioso es que el 80% de los actores se sabe algún monólogo de memoria porque es un texto que se trabaja mucho en las escuelas. Tiene un recorrido muy emocional y muy bien ensamblado desde el principio hasta el fin. Sucede todo en una noche, aunque tres actos mucha continuidad.

Suena vertiginoso.

Es una obra a tiempo real y eso lo hace muy especial porque los seis personajes que estamos sobre el escenario pasamos por todo tipo de emociones, cada uno con su drama personal. Es muy fácil que el espectador conecte con cualquier de ellos.

¿También con 'Brick', su personaje? ¿Puede vendérnoslo? .

Es un triunfador social y un fracasado emocional. Un deportista de élite, famoso, guapete, con familia rica y el 'pobrecico' no sabe qué está pasando con su vida. Ha perdido a su mejor amigo, culpa a su mujer de todo y su padre, con el que tampoco mantiene una relación muy sana, está muy enfermo. Es algo que se da mucho hoy en día. Que ves a un tipo de estos en foto y dices 'qué guay', pero rascas un poco y... El otro día, por ejemplo, escuchaba decir a Cristiano Ronaldo en una entrega de premios que todos iban con sus parejas y él con su madre. Y yo pensaba: 'pobrecico', cuando está solo con su hijo en casa, tiene un pequeño drama. Por eso los 'realitys' funcionan tanto, y más con famosos. Porque la gente ve esta doble cara.

O sea, que la gente ve 'Gran Hermano', básicamente, para empatizar.

Tengo que confesar que yo, y no sé por qué, vi la primera edición. Supongo que porque me fascinaba el experimento. He caído con tres o cuatro 'realitys' porque están hechos para que conectes más que para empatizar. Y confieso que sigo Con 'Pesadilla en la cocina', aunque sea más 'light' y esté todo preparado. El 'reality' que funciona es el que genera conflictos porque es el que te engancha.

Volviendo al teatro, menudos compañeros de función en su regreso.

Sí, compartir obra con 'tito' Juan Diego, dándolo todo, es un privilegio. Es, sin duda, el motor de la función. Cuando sale él te cambia hasta el cuerpo.