El Comercio

Acude a dos juicios rápidos en la misma mañana por violencia doméstica

  • L. V. L. O. declaró esposado tras ser detenido en el intervalo de los dos procesos por incumplir una orden de alejamiento

L. V. L. O. declaró dos veces ayer por la mañana ante el Juzgado de lo Penal Número 2 por sendos quebrantamientos de una orden de alejamiento contra su pareja en las dos semanas anteriores. Al segundo llegó, además, esposado, tras ser detenido en el intervalo entre los dos procesos -uno celebrado a las nueve de la mañana y otro, a las doce y media- por haber reincidido el día anterior, delito que lo volverá a sentar en el banquillo de los acusados. Por el momento, ayer salió del juzgado con una conformidad de nueve meses de prisión por quebrantar la orden de alejamiento la semana pasada y pendiente de la sentencia del segundo juicio de la mañana, en el que la Fiscalía solicita un año de prisión mientras que la defensa, ejercida en turno de oficio por la abogada Covadonga Fernández, pide la absolución al entender que el hombre no sabía que estaba incumpliendo la orden.

L. V. L. O. creyó, según manifestó en la vista del segundo juicio, que al haber cumplido cuatro meses de prisión la orden de alejamiento dictada el 5 de mayo de 2016 quedaba sin vigor. «Lo entendí así porque me lo dijo L. (su pareja). De hecho, estábamos viviendo juntos», añadió.

Ella declaró que actualmente no son pareja pero que sí lo eran el 7 de noviembre, cuando él fue detenido, y se desdijo respecto a lo que había manifestado ese mismo día a los policías locales encargados de su seguimiento cuando abordaron a L. V. L. O. en el coche en el que la esperaba en la calle de La Muralla. En un primer momento, declaró que había ido en coche con él al despacho de la abogada para anular la orden de alejamiento, pero ayer cambió su versión y afirmó que acudió para retirar varias denuncias contra su pareja. Intención de la que también se retractó: «ahora no quiero retirarlas», declaró.

Fuentes próximas al caso, destacaban ayer la «exquisita» actuación de los agentes de la Policía Local encargados del seguimiento y protección de esta mujer, a la vez que apuntaban la nula colaboración de ella. Al parecer, estas órdenes de alejamiento dictadas por los jueces para su protección son rotas repetidamente y «ella solo llama a la policía cuando discuten». El caso del 7 de noviembre fue distinto. Ella no llamó sino que los agentes detectaron en un seguimiento que el acompañante de la mujer era su pareja, el mismo sobre el que pesaba una orden de alejamiento. De hecho, uno de los agentes declaró ayer que no se apreciaba coacción sobre ella cuando abordaron el vehículo y detuvieron a L. V. L. O.

Según la Fiscalía, la explicación de él de que tras salir de prisión, el 15 de septiembre, quedaba anulada la orden de alejamiento no se sostiene «porque a él le constan catorce hojas con antecedentes, luego no desconoce la mecánica del procedimiento penal». Su defensa no lo ve así y entiende que el lenguaje judicial farragoso no es fácil de asimilar por todo el mundo, además de recordar que la orden quebrantada era una medida cautelar y no una orden firme.