El Comercio

Julián Valdavida, en la sede de DIFAC en el Polígono de La Magdalena.
Julián Valdavida, en la sede de DIFAC en el Polígono de La Magdalena. / MARIETA

«La comarca es accesible gracias a nosotros»

  • Julián Valdavida, presidente de la Asociación de Discapacitados Físicos

  • El presidente de DIFAC reclama soluciones para demandas históricas en Avilés como el ascensor en el Ayuntamiento

Julián Valdavida está al frente de DIFAC (Discapacitados Físicos de Avilés y Comarca) desde 2013, tras ocupar distintos cargos en la directiva desde su fundación en 1995. Relevó en el cargo a Domingo Martínez Sola y ya dijo entonces que la línea de actuación sería continuista. No queda otra. Son la voz de la conciencia de las administraciones municipales, el 'Pepito Grillo' que les recuerdan que la ciudad tiene que ser accesible para todos. Y, veintiún años después de su fundación, sigue siendo necesario. Enfrascado en la organización de los actos del Día Internacional de la Discapacidad, que se celebra el próximo 3 de diciembre, saca tiempo para hablar de los veinte años de la asociación y los tres de su presidencia.

El año que viene toca celebrar elecciones para elegir directiva. ¿Repetirá?

Sí. Tenemos pensado seguir los que estamos con alguna incorporación porque Juan Majada, el vicepresidente, lo va a dejar. En la actualidad somos siete, cuatro mujeres y tres hombres.

¿Con cuántos socios cuenta DIFAC? ¿Crece el número?

Con 294, 201 de ellos con discapacidad. Cada año se nos unen 16 ó 17 personas. Hemos notado el aumento desde que nos integramos en COCEMFE (Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica), porque a través de nosotros la gente accede a los programas de rehabilitación que ofrece la confederación y les sale mucho más baratos. Y también por el programa del SIL (Servicio Integrado Laboral), que exige como requisito ser miembro de alguna asociación integrada en COCEMFE.

Estas motivaciones hacen pensar que son socios con poca implicación en las actividades de DIFAC.

Claro, es lo que ocurre. Los que más vienen por aquí somos los primeros que nos hicimos socios. Aunque hay que reconocer que los cursos de autoestima, manualidades o danza enganchan también a algunos incorporados en los últimos años.

Avilés acaba de ganar un premio como Destino Turístico Accesible. ¿Lo ha hecho mejor que Corvera, Castrillón e Illas?

Corvera se está moviendo muchísimo. Habían estado adormecidos, yo creo que por la inestable situación política de años atrás, pero han remontado. De hecho, a ellos la ONCE también les ha concedido un premio por su implicación con la causa y por el funcionamiento de la comisión de accesibilidad. Tenemos línea directa con Iván Fernández, el alcalde. Bueno, también en Avilés. Y con Castrillón, bien siempre.

¿Qué quiere decir?

Castrillón es el concejo que más tanto por ciento de barreras urbanísticas tiene eliminado, en torno al 85-90%. En un año hicieron cerca de cien pasos de cebra adaptados en Salinas. Piedras Blancas es íntegramente accesible.

¿Qué tal funcionan estas comisiones de accesibilidad?

Bien, cuando se convocan. Estamos representadas varias asociaciones y son el instrumento fundamental para informar de nuestras necesidades y reivindicaciones. En Avilés se celebró a mediados de este mes una, tras un año sin convocarse, cuando el compromiso era organizar dos al año. En Castrillón se celebran cada cuatro meses y en Corvera, cada tres.

¿Y en Illas?

Tenemos menos contacto con ellos por la condición rural del concejo.

¿Cuánto tarda de media una reclamación en ser atendida?

No hay estadística. Hay algunas que duermen el sueño de los justos El 11 de noviembre de 2015 se pidió en una comisión de accesibilidad la reparación de la acera de Villalegre a la altura del Alimerka, donde están todas las baldosas rotas y las ruedas de las sillas se meten en los agujeros. Sigue estando igual.

Y hay otras 'históricas', como el ascensor en el Ayuntamiento.

Lo venimos reclamando desde que nació DIFAC en 1995. Con Agustín Sánchez como alcalde se hizo la caja, luego el PP perdió las elecciones y nunca más se volvió a hablar de él. Ahora hemos vuelto a insistir con fuerza. ¡Nos lo dicen los socios cuando van como invitados a una boda! Las sillas manuales suben en el elevador, pero las eléctricas pesan más y se atasca. Aparte de que hay que andar buscando a quien tiene la llave. Domingo (el expresidente) ha quedado tres veces atascado.

Pero ustedes no ceden.

No podemos. Otra anécdota: en la calle Ramón Granda, entre las de Fuero y Fernando Morán, se han levantado recientemente las dos aceras. Antes eran funcionales, ahora ya no. Han dejado un desnivel a los pasos de peatones del 20-25% cuando deberían tener como máximo un 8%. Dicen que lo van a arreglar, pero es gastar dinero dos voces . Si la empresa no sabe que hay legislación al respecto, los servicios urbanísticos del Ayuntamiento deberían advertírselo.

DIFAC propone bajar ese 8%.

Sí, al 6%. Corvera ya lo tiene.

¿Qué queda por hacer en Avilés, que parece que se está quedando atrás respecto a sus vecinos?

En una visita guiada que se hizo recientemente por el casco histórico hubo algunos edificios en los que la gente en silla de ruedas no pudo entrar. Hay bastantes cosas todavía que mejorar, aunque en términos generales se pueda valorar positivamente.

Da la sensación de que tuvo que surgir DIFAC para que se pusieran las pilas.

Pues así ha sido. Si la comarca hoy es accesible ha sido por nuestra culpa.

¿Su culpa? Querrá decir gracias a ustedes, ¿no?

(Risas). Sí, supongo. Es que siempre estamos tocando las narices.

Lo peor, lo han dicho en alguna ocasión, siguen siendo las barreras sociales.

Sí, porque las físicas se eliminan, pero con las sociales hoy te dan la patada y mañana te la vuelven a dar. Otra anécdota: en una charla en un colegio hacía un frío tremendo y una profesora le preguntó a la tesorera si yo tendría frío. «Pregúntale a él porque no es sordo», le respondió. O cuando los coches hacen caso omiso de las plazas de aparcamiento habilitadas para discapacitados. O cuando escuchas a un hombre preguntar en alto por qué rebajan un paso de cebra, que él puede ayudar a quien vaya en silla de ruedas. ¿Pero va a estar siempre usted ahí para mí? Yo quiero mi autonomía, pero es que esa rebaja del paso también beneficia a repartidores y carritos de bebé, por ejemplo.