El Comercio

El miedo frente al espejo

Verónica Herrera, delante de algunas de las fotografías de su exposición en La Carriona.
Verónica Herrera, delante de algunas de las fotografías de su exposición en La Carriona. / LVA
  • La fotógrafa Verónica Herrera expone en el centro sociocultura de La Carriona 'Miedo, eso que se siente pero que no se dice'

Miedo a la oscuridad, a crecer, a sentir, a mirar. Miedo. Tan irracional como real. O la excusa para huir, escapar, no mirar, no reflexionar y tampoco actuar. Son conceptos y sensaciones que la fotógrafa Verónica Herrera pone frente a su objetivo y a un espejo en la exposición 'Miedo, eso que se siente pero que no se dice', en el centro sociocultural de La Carriona.

Con esta muestra de quince fotografías a todo color, la joven aborda en su primera exposición individual un tema que siempre le ha llamado la atención, entre otros motivos, «porque nunca se habla demasiado de él». Lo hace, señala para tranquilidad de los más aprensivos, «desde una perspectiva positiva». «Siempre se puede sacar algo de ellos», reflexiona. Porque con estas fotografías, Herrera pone imagen a «miedos o etapas que creo que todo el mundo ha pasado alguna vez».

Al aire libre o en interiores, con escenas muy explícitas o a través de otras más conceptuales, pasea entre miedos a los que cree que hay que invitar «a salir» porque «todo miedo es producto de la imaginación y una excusa para no hacer cosas».

Con esta exposición, Herrera se introduce en una sala, la de exposiciones del centro sociocultural, que hasta ahora analizaba desde fuera. Ella es la autora del blog que promociona la actividad cultural de la sala con entrevistas y reportajes de los artistas. Un cambio de margen que le divierte y, sobre todo, le da la oportunidad de mostrar su trabajo como fotógrafa.

A esta joven nacida en Barakaldo hace 24 años, y que vivió de los cuatro a los catorce años en Piedras Blancas, le interesa el lenguaje audiovisual desde la adolescencia, pero no fue hasta la mayoría de edad cuando se decantó claramente por una profesión que no le da miedo. «El futuro puede que un poco, pero la fotografía es un sueño», confiesa.

Ahora saborea el miedo, con otro proyecto sobre la familia en la mente. «A largo plazo», matiza, porque otra serie de ideas burbujean en su cabeza.

La exposición se puede visitar hasta el 3 de diciembre, de lunes a viernes de 11.30 a 13 horas y sábados, de 11 a 13. Por las tardes, la sala abre a las cuatro pero cierra a una hora diferente cada día. Los lunes y miércoles, a las cinco de la tarde; el martes, a las ocho; y los jueves y viernes, a las seis.