El Comercio

Seiscientos opositores se examinan para una bolsa de empleo de subalterno

Los participantes en la prueba para formar una bolsa de subalternos en el Ayuntamiento de Avilés.
Los participantes en la prueba para formar una bolsa de subalternos en el Ayuntamiento de Avilés. / ALEX PIÑA
  • El Ayuntamiento defiende la celebración de la prueba en Oviedo a pesar de las críticas de los participantes

El vaho de la mañana se mezclaba con el humo de los últimos cigarrillos antes de acceder a los aularios de la Facultad de Economía donde el Ayuntamiento de Avilés había citado a los 1.163 aspirantes para incorporarse a la bolsa de empleo de subalterno. Si bien la cifra final de asistentes se redujo a 627, un 50,72% de los inscritos.

Poco después de las once de la mañana, comenzaba el llamamiento de los aspirantes, uno a uno, para entrar en el aula, previa identificación del aspirante. Un proceso lento, aunque inevitable, y que exasperaba a los opositores, aunque no afectaba al tiempo de duración de la prueba: sesenta minutos para responder sesenta preguntas tipo test, donde los fallos implicaban una pérdida de 0,25 puntos y cada pregunta ofrecía tres respuestas posibles. Además, también se incorporaron cinco preguntas de reserva ante posibles impugnaciones.

Las personas con discapacidad disfrutaron de media hora más para decidir sobre cuál era la manera correcta de alterar los límites provinciales o la manera de elegir a un alcalde, entre otras cuestiones incluidas en el examen.

Pero a pesar del frío matinal, el ambiente antes del examen era más bien caldeado. La falta de información sobre el aula exacta donde se iba a desarrollar la prueba o la misma celebración en Oviedo alimentaban las quejas. Era un comentario habitual en los diferentes corrillos. «En El Quirinal hicimos las de CajAstur», «podríamos ir al Niemeyer», «¿por qué no usar los colegios?», eran algunas de las frases de los opositores.

«Lugar apropiado»

Desde el Ayuntamiento se defendía tanto la ubicación como el sistema empleado por aspectos técnicos y legales. Se explicaba que el aulario de la Facultad de Económicas, donde el Ayuntamiento reservó cinco aulas en cada edificio, disponía de las instalaciones adecuadas para hacer la prueba, tanto por el espacio físico como por otros aspectos como calefacción o, incluso, servicios en caso de que alguna persona tuviese que utilizarlos. En el polideportivo de El Quirinal, por ejemplo, se debería acondicionar la cancha, con otras dificultades como la calefacción.

También se explicaba que la forma de llamada es inevitable, toda vez que se debe identificar a cada opositor de manera individual. Con todo, se realizaron varias rondas para evitar exclusiones, en un proceso donde primó la seguridad.

El Ayuntamiento desplazó hasta Oviedo a los siete integrantes del tribunal además de catorce colaboradores. Otros tantas personas se encontraban localizadas por si era necesaria su presencia. Si se asignaban previamente las aulas, se necesitaría doblar el número de empleados públicos implicados que, además, acuden de forma voluntaria sabiendo también que no todo el mundo acude a la convocatoria.

Los exámenes se respondían en hojas autocalcantes con tres copias, y que se identificaban con un código de barras. Una copia se entregaba a la empresa contratada para corregir y era anónima, identificándose con un código de barras. El examinado se quedaba con otra junto con las preguntas y una tercera se guardaba por seguridad.

Mañana lunes, el tribunal informará de las respuestas correctas, abriéndose un plazo de diez días hábiles para alegaciones. Tras ellas, e se corregirán los exámenes. Es posible que a partir del 14 de diciembre se conozcan los resultados.