El Comercio

Música clásica para enseñar

De izquierda a derecha, Martín Rodríguez Barbón, Luisa Yolanda Sánchez Castellanos, María Peláez Robleda y Nicolás Martínez Alonso.
De izquierda a derecha, Martín Rodríguez Barbón, Luisa Yolanda Sánchez Castellanos, María Peláez Robleda y Nicolás Martínez Alonso. / LVA
  • El grupo Tarsis combina su faceta profesional con la función pedagógica

Música clásica para disfrutar y para enseñar. Son las máximas de Tarsis, un joven grupo que quiere hacer pedagogía con la música de su vida, esas piezas que han acompañado a sus cuatro componentes durante los últimos veinte años, desde que eran unos niños hasta que ingresaron en el Conservatorio Julián Orbón, en el caso de los avilesinos, y del Conservatorio Superior de Oviedo, en el de los cuatro. Es esa visión común la que ha unido en Tarsis a los chelistas Nicolás Martínez Alonso y María Peláez Robleda, a la violinista Luisa Sánchez Castellanos y al violista Martín Rodríguez Barbón, una formación que quiere contagiar su amor por la música clásica y sumar nuevas adhesiones entre el público infantil.

«Nos juntamos hace dos años, a principios 2014. Todos nosotros habíamos formado parte de otros grupos de música de cámara, pero queríamos hacer otro tipo de música», explica el castrillonense Nicolás Martínez. «Nacimos para llevar la música a colegios, residencias de ancianos y asociaciones de todo tipo, queríamos trabajar un enfoque más didáctico», afirma Martínez.

Para estas actuaciones intercalan las piezas más conocidas de los grandes compositores con versiones de canciones populares de todos los tiempos, a los que incorporan sus propios arreglos. «Siempre intentamos incluir música clásica que la gente reconozca, como la habanera de Carmen, para hacer pedagogía». Y aunque gusta, el chelista reconoce que lo que triunfa es «la música latinoamericana, los tangos, pasodobles y The Beatles», muy presentes en su repertorio.

Este amplio abanico de géneros, que nutren cada poco, les permite compaginar su versión más didáctica con una profesional que desarrollan en todo tipo de ceremonias, desde entregas de premios a bodas, pasando por todo tipo de galas.

Aunque acumulan numerosas actuaciones, las más apreciadas por ellos son las ofrecidas en los colegios de educación especial de San Cristóbal, en la Fundación Vinjoy o en Latores. «Son niños súper agradecidos, que no están acostumbrados a disfrutar de la música tan de cerca. Se involucran en los juegos y participan activamente», rememora.

El hecho de que cada uno viva en una localidad diferente -los que más cerca están son Nicolás Martínez y Luis Sánchez que viven en Salinas y Avilés, respectivamente- les obliga a sustituir alguno de sus miembros esporádicamente. «Hemos terminado la carrera y cada uno estamos por nuestro lado buscándonos la vida, así que cuando uno de los componentes no puede acudir a una actuación lo sustituye algún compañero del conservatorio que se integra a la perfección», añade.

En la actualidad, las dos mujeres de la agrupación están realizando un máster y los hombres lo tienen en perspectiva. «Esto es como la medicina, nunca dejas de estudiar y formarte», afirma Martínez. Tarsis les sirve, además, para «mantenernos en forma». «No todos los días puedes tocar en una orquesta, con el grupo mantenemos el contacto con el público». Que el panorama profesional esté complicado, no los desanima porque lo cierto es que la música clásica nunca ha gozado de una especial buena salud en España, al menos en comparación con otros países europeos, según radiografía el joven.