El Comercio

Recipientes de hidrocarburos y pinturas, considerados residuos peligrosos, en Los Canapés.
Recipientes de hidrocarburos y pinturas, considerados residuos peligrosos, en Los Canapés. / MARIETA

Los dos puntos limpios de Avilés recogerán este año más de seis toneladas de residuos

  • Los mayores descensos en reciclaje se han producido en muebles y aparatos eléctricos y electrónicos

Los puntos limpios de Avilés, situados el de Los Canapés y el de la calle Fuero, cerrarán 2016 con un volumen de recogida de residuos que superará las seis toneladas, en línea con el año precedente. Una cifra nada desdeñable, pero lejos de las que se marcaron en 2011 y 2012 cuando se alcanzaron los 7.241.560 y 7.394.880 kilos, respectivamente. A pesar de las campañas de concienciación sobre la recogida selectiva de residuos para su posterior reciclaje, parece que la crisis económica ha servido de contención a la hora de deshacerse de ciertas propiedades. Al menos eso se concluye de la caída, casi a la mitad, de residuos como muebles y aparatos electrónicos, independientemente de que haya otras vías, aparte de las municipales, de darles una segunda oportunidad.

Hasta la primera semana de noviembre, en los dos puntos limpios de Avilés se habían recogido 5.775.380 kilogramos de material, entre los que se incluyen, además de los citados muebles y aparatos eléctricos y electrónicos, los residuos de construcción y demolición, los sólidos urbanos, los de la poda, hormigón, piedra, tabique, madera, tierra, vidrio, neumáticos, residuos peligrosos, plástico y envases, aunque la recogida de estos dos últimos en los puntos limpios no es significativa puesto que los ciudadanos suelen depositarlos en los contenedores amarillos gestionados directamente por COGERSA (Consorcio para la Gestión de Residuos) que se encuentran, prácticamente, en cada calle.

De esta clasificación hay algunos que por peso objetivo siempre encabezan el ranking como ocurre con los residuos de construcción y demolición. Por poco que pesen, una poca cantidad de ellos siempre va a superar en peso a los muebles y a las ramas y hojas que se engloban dentro del epígrafe de poda. Así no es extraño que el residuo porcentualmente más significativo en esta recogida sean las dos toneladas de material de construcción, demolición y otro tipo de sólidos urbanos, seguido del bloque que forman la piedra, el hormigón y el tabique. Y pese a su escaso peso objetivo llama la atención la tonelada amplia que corresponde a la poda.

2012 fue el año que marcó el récord en cuanto a cantidad de residuos recogidos y 2013, el último en el que se superaron las siete toneladas. En 2014 cayeron a 6.548.320 kilos que, con apenas doscientos kilos de diferencia, se mantuvieron al año siguiente. En el actual, a pesar de no estar cerrada la estadística, todo parece indicar que cerrará con unos datos similares a los del año pasado.

Por categorías, la recogida de muebles y aparatos eléctricos se resintió especialmente en 2015. Tanto en 2011 como 2012 se había superado la tonelada y, desde entonces, el descenso fue continuado hasta los 556.000 kilos del año pasado. Cabe señalar que hay organizaciones como Astarte que también recoge aparatos electrónicos con fines solidarios y en los últimos dos años ha hecho distintas campañas de promoción.

Misma tendencia a la baja han seguido los neumáticos. De los 30.000 kilos de 2011 se pasó a los menos de diez mil de los años siguientes. Ahora se aprecia una significativa recuperación, con 14.600 recogidos hasta noviembre, que aún así siguen siendo la mitad de 2011.

Y aunque no está relacionada directamente con el consumo y los posibles efectos de la crisis, otro de los materiales que mayores caídas ha sufrido ha sido la tierra. De los 300.000 kilos de 2011 se está en los 76.000 de este año a falta de un mes para que concluya el ejercicio.

Gestión de los residuos

Se da la circunstancia de que mayo y junio fueron los meses en los que mayor número de kilos se recogió en los puntos limpios. De hecho, el pasado mes de enero se contabilizaron 383.160, un peso que se dobló los meses de febrero, mayo y junio. La entrega de muebles y aparatos eléctricos destacó en septiembre, triplicando la media del resto de meses y los residuos peligrosos se multiplicaron en mayo sin una aparente explicación lógica.

Es el Ayuntamiento el que gestiona la recogida del material depositado en los dos puntos limpios de Avilés a través de la empresa concesionaria del servicio de recogida de basura, Urbaser. Y es esta empresa la que, junto con los muebles recogidos en el servicio 'puerta a puerta', los lleva hasta COGERSA. No obstante, existen otros residuos como el aceite, las pilas o ropa que también se recogen en supermercados o en contenedores ubicados en zonas privadas y de cuya gestión se encargan otros gestores autorizados como Pumariega (aceite) o Humana o Cáritas (ropa), que cuentan con varios contenedores en la comarca.

Hay otras organizaciones y fundaciones como Emaús que están plenamente asentadas en la ciudad y son la opción de un buen número de avilesinos para dejar todo tipo de enseres domésticos. Precisamente, la semana pasada en el Ekocenter de Emaús, en la avenida de Lugo, se presentaron los resultados de la última campaña de sensibilización regional sobre el reciclaje de distintos enseres. Con las más de quince toneladas conseguidas se ha podido contratar a un trabajador, de hecho uno de los objetivos de Emaús es la reinserción social.

A este almacén llegan no sólo libros y muebles, sino también, y sobre todo, ropa. El textil es uno de los productos estrella y el que mayor facilidad de reutilización presenta sin necesidad de ser transformado, de ahí que hay varios canales para darle una segunda vida. Las más conocidas en la comarca, además, de Emaús y Humana, son Cáritas y Proyecto Hombre. Todas ellas recogieron el año pasado 267.564 kilogramos de ropa, una cifra que en este 2016 podría aumentar un 18% a juzgar por el crecimiento ya registrado por Humana en el primer semestre del año.

Los esfuerzos de sensibilización se van alternando en función del progreso en años anteriores. Se empezó hace décadas ya con el vidrio y el papel, se fueron añadiendo otros componentes y tras el aceite, ahora se trabaja, al menos en Avilés, en la separación de los residuos orgánicos a través de un contenedor marrón que comenzó en Llaranes como experiencia piloto, se extendió a El Pozón y Villalegre, y acaba de llegar al barrio de La Luz para ir implantándose progresivamente en el resto de la ciudad.