El Comercio

La oposición reprueba a Ana Hevia, a la que la alcaldesa ratifica

La oposición en bloque reprobó ayer a la concejala de Festejos Ana Hevia.
La oposición en bloque reprobó ayer a la concejala de Festejos Ana Hevia. / MARIETA
  • El gobierno intensifica el control sobre todas las cuentas de pagos a justificar

  • Los grupos exigen la dimisión de la edil de Festejos por las irregularidades, así como revisar operaciones en otros departamentos

La oposición fue unánime ayer a la hora de exigir la dimisión o el cese de Ana Hevia como concejala de Festejos, y los grupos encadenaron críticas a la gestión en su área durante la sesión plenaria convocada para su reprobación. Las peticiones de dimisión o cese no surtieron efecto y, de hecho, la propia alcaldesa, Mariví Monteserín, la ratificó ayer «en el ejercicio de sus funciones». Todo sigue como está, aunque el gobierno local ya ha comenzado a tomar medidas para extremar el control sobre la totalidad de las cuentas bancarias de pagos a justificar, tanto la de Festejos en la que se detectaron las irregularidades como las existentes en otros departamentos.

«Cesar a alguien que no ha cumplido no es una opción, sino una obligación ética y moral», sostuvo el portavoz de Izquierda Unida, Alejandro Cueli, que pidió a Hevia que dimitiese por iniciativa propia «para hacer un favor a la política y no contribuir a su descrédito». El gobierno insistió ayer en denominar «errores» a las anomalías descubiertas en la contabilidad del departamento, que incluyen pagos en 'B', falsificación de documentos o prácticas prohibidas en la administración como el manejo de dinero en metálico o la emisión de cheques al portador. Mientras, la oposición reclamó hablar de «irregularidades graves e incumplimientos importantes», e incluso de «quebranto del ordenamiento jurídico».

«Está claro que no se trata de un error, sino de una práctica habitual de trabajo, y parece que el gobierno quiere archivar el expediente y tirar a la basura el informe de la auditoría», criticó el popular Carlos Rodríguez de la Torre. Ese informe, encargado a una empresa externa, desveló que el Ayuntamiento había hecho efectivo pagos por valor de 10.994 euros en concepto de premios que, en realidad, no se habían otorgado a los supuestos galardonados, además otros 5.670 euros que salieron de la cuenta de Festejos in que existe ningún justificante que acreditase su destino.

Las irregularidades, sin embargo, fueron más allá durante los cuatro ejercicios investigados, desde 2013 hasta mediados de 2016. En ese período hubo 52.842 euros abonados de los que no pudo comprobarse su destino real, y medio centenar de operaciones bancarias llevadas a cabo con una sola firma o directamente sin rúbrica alguna, cuando la exigencia es que tanto la concejala como el gerente de Festejos avalen los movimientos por tratarse de una cuenta mancomunada.

«Un desbarajuste»

«Es una cuenta con un uso estricto y concreto, y estas dos personas son sus responsables finales», recordó Carmen Pérez Soberón, de Ciudadanos, así como el hecho de que «el propio informe cuestiona todos los fondos». La edil de la formación naranja considera que «el Ayuntamiento no puede asumir riesgos por 850.000 euros», la cantidad que se movió a través de esta cuenta bancaria en el período analizado. «Puede que no haya habido un quebranto a las arcas municipales, pero con el desbarajuste que había también es posible que haya sucedido», señaló.

Los grupos llamaron la atención sobre las distintas anomalías cometidas en Festejos en los últimos años, desde la falsificación de las firmas de los antiguos integrantes de las charangas a las que se atribuían falsamente los pagos hasta la falta de justificantes, pero el gobierno local defendió nuevamente que «no hubo ni un solo euro destinado a otros fines que no fueran las fiestas», según explicó Manuel Campa.

La aludida, Ana Hevia, no intervino en todo el Pleno ni tampoco participó en la votación, y los grupos lamentaron su mutismo. «Esta es otra oportunidad para que explique lo que no consiguió explicar hace unos días en la comisión, aunque no hay explicación posible para los pagos en 'B' y las firmas falsificadas», dijo el portavoz de IU.

Los encargados por parte del grupo socialista fueron Campa en la primera ronda de intervenciones y Luis Huerga en la segunda, amén de la propia alcaldesa, que cerró la sesión plenaria. «No parece que hablar de una cantidad que supone el 1,2% del dinero que se movió en la cuenta sea una práctica habitual, y Ana Hevia tiene todo nuestro apoyo», sentenció el portavoz socialista. Huerga expuso además la «dificultad de la gestión» de un área con una partida presupuestaria asignada «insuficiente» que cada año debe suplementarse con modificaciones de crédito.

Las explicaciones del gobierno no convencieron a ninguno de los grupos de la oposición, que exigieron auditar todas las cuentas de pagos a justificar vigentes en el Ayuntamiento y la necesidad de «depurar responsabilidades» por los hechos acaecidos. «Ana Hevia debe irse por responsabilidad política e higiene democrática, y porque ha demostrado que no es competente para ejercer su cargo», aseguró el portavoz de Somos, David Salcines, que recordó la responsabilidad «directa» de la concejala sobre el departamento de Festejos, así como el hecho de que ella y el gerente del área «estaban juntos todo el día planificando». Su compañero de grupo Primitivo Abella recordó, una vez finalizada la sesión, que las irregularidades «van más allá de 10.000 euros», y plantea la necesidad de que se corrijan todas las anomalías, no únicamente los pagos falsos.

Nuevo modelo de gestión

No habrá dimisión ni cese. Ana Hevia seguirá gestionando las mismas áreas que hasta ahora, es decir, Festejos, Deportes y Consumo. «El gobierno respalda su trabajo», señaló la alcaldesa. Sin embargo, las irregularidades cometidas en su departamento ya han comenzado a tener algunas consecuencias internas, como el hecho de que se haya intensificado el control municipal sobre las cuentas de pagos a justificar, una modalidad que permite realizar pagos de forma inmediata, cuya documentación puede presentarse posteriormente, en un plazo de hasta tres meses.

Desde este verano se ha modificado el modelo de gestión, e Intervención realiza un control financiero más férreo e inmediato de todos los movimientos. «Los errores sirven para poner soluciones, y en ello estamos», indicó el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa. Esta solución, no obstante, no contentó a la oposición, que exige medidas de mayor calado. «No hay confianza para aprobar ni los presupuestos ni las modificaciones de crédito que nos piden todos los años para poder financiar las fiestas», manifestó Cueli.

Los grupos siguieron sin recibir las explicaciones que deseaban, y lamentaron también el hecho de que «se trata de culpar al trabajador» cuando este, en sus alegaciones, asegura que Ana Hevia era conocedora del modo de trabajar que ahora se cuestiona. «Cuando el PSOE tiene problemas, lecha la culpa a los trabajadores, como también sucedió en el caso del cine Patagonia», criticó Salcines.

Las dudas sobre la gestión en Festejos siguen sin resolverse. «Nos preocupan las fiestas, las de Navidad, el Antroxu, el Bollo... y queremos conocer las directrices que van a seguirse a partir de ahora», pidió el popular Carlos Rodríguez de la Torre. Mientras, Carmen Pérez Soberón pidió «reorganizar un servicio que da una imagen patética».

La alcaldesa aseguró el «comportamiento honesto» de su equipo y lamentó el «recurso al espectáculo» al que, a su parecer, estaba recurriendo la oposición. «Tardaron cinco minutos en condenar a la concejala, antes incluso de haberla oído explicarse en la comisión», comentó, al tiempo que valoró «el valor de Ana Hevia durante todo este tiempo, en el que ha estado dando la cara en todos los actos públicos a los que ha acudido, y ni se ha echado atrás ni se ha sentido deprimida».

Fue un pleno tenso y «desagradable», en el que el gobierno intentó restar importancia a las irregularidades y Ana Hevia mantener la compostura. El momento más tirante, no obstante, se produjo una vez finalizada la sesión. La propia Hevia llamó a un aparte al portavoz de Izquierda Unida y le recriminó que hubiera cuestionado su honestidad, tras lo que se produjo un breve enfrentamiento entre ambos en la entrada de la zona de despachos de los ediles de gobierno.

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