El Comercio

Castrillón recibió 684.252 euros por asumir el tramo urbano de la vía

Imagen de la avenida de El Campón que une Raíces con Salinas, hasta una de las rotondas de acceso a la localidad.
Imagen de la avenida de El Campón que une Raíces con Salinas, hasta una de las rotondas de acceso a la localidad. / MARIETA
  • El dinero se destinó a construir una acera entre Raíces Viejo y Vegarrozadas y las tres glorietas que hay a lo largo de la travesía

La travesía de Avilés y otra que discurre por el concejo de Valdés son los únicos tramos urbanos de la antigua N-632 que no han sido transferidos a los respectivos ayuntamientos. En el resto de los municipios que atraviesa a lo largo de sus 162 kilómetros de trazado, desde Ribadesella hasta Canero (Valdés) han ido pasando a ser de titularidad municipal, y Castrillón constituye el ejemplo más cercano.

La cesión se materializó durante la legislatura 1999-2003. Entonces la alcaldía estaba en manos de José María León Pérez, del PP, mientras que Francisco Álvarez Cascos ostentaba la cartera ministerial.

En aquellos años el Presupuesto General del Estado recogía una partida para compensar a los ayuntamientos a los que se traspasase la titularidad de tramos urbanos de carreteras nacionales. El kilómetro se pagaba a 180.000 euros, y tras intensas negociaciones se fijó en 684.252 euros la cantidad que le correspondía al Ayuntamiento por hacerse cargo del tramo comprendido entre el límite con Avilés, situado en la entrada de Raíces Nuevo, y Vegarrozadas.

Así fue como se construyó la acera que une Raíces Viejo y Vegarrozadas, incluyendo el alumbrado y el mobiliario urbano, y las tres glorietas habilitadas a lo largo de la travesía, la de Salinas, la de La Vegona y la de Vegarrozadas.

Desde que se iniciaron las negociaciones hasta el fin de las obras de reurbanización transcurrieron cerca de ocho años en los que se sucedieron gobiernos locales de PSOE, IU y PP. Primero se negoció el tramo comprendido entre Raíces y Salinas, cuyas obras fueron financiadas a través de un convenio urbanístico, y posteriormente se procedió a la cesión del tramo mayor, entre Salinas y Vegarrozadas, que sufrió varias modificaciones hasta que el final fue desbloqueado. También se actuó en el pavimento aunque de forma puntual, solo en los lugares más deteriorados de una carrera que, por otra parte, tampoco presentaba defectos mayores.

En Avilés, el gobierno municipal rechazó entonces adoptar tal solución en base a que, según se argumentó, el coste de acondicionar las travesías de Los Telares y de Lugo sería muy superior. «Estamos hablando de vías totalmente integradas en el casco urbano en las que había que hacer además una serie de obras en infraestructuras que sobrepasaban con mucho esos 180.000 euros por kilómetro», manifestó en 2006 el fallecido concejal socialista Mariano Soberón.

A día de hoy las cuentas del Estado no asignan partida alguna para la cesión de travesías a entidades municipales. El PP reprocha al gobierno local que «haya dejado pasar el tren» mientras que el PSOE le acusa de variar su discurso en función del escenario. «Es lamentable que el portavoz popular pida en Avilés que se llegue a un acuerdo mientras que en Madrid recibimos un portazo como única respuesta», manifestó ayer Luis Ramón Fernández Huerga.