El Comercio

El negocio de los drones

Sesión sobre drones celebrada ayer en el Centro Niemeyer.
Sesión sobre drones celebrada ayer en el Centro Niemeyer. / MARIETA
  • Empresas asturianas que ya operan con aeronaves no tripuladas exponen en el Niemeyer sus «infinitas» aplicaciones comerciales

Los drones, vehículos aéreos no tripulados, pilotados por control remoto, han pasado en muy poco tiempo de ser ingenios de ciencia ficción, restringidos al campo militar, a ser casi tan populares como, por ejemplo, los dispositivos de posicionamiento global. Ya se pueden adquirir modelos avanzados por menos de 500 euros, incluso por bastante menos, y su uso en el campo civil, científico y comercial o por mero entretenimiento cada vez está más extendido.

Su abanico de posibles aplicaciones parece no tener fin, desde la toma de fotografías o imágenes de vídeo, quizá la más extendida, hasta la cartografía, la agricultura, la búsqueda de personas desaparecidas, la vigilancia de fronteras o de instalaciones, las emergencias sanitarias, el reparto de correo, el control de incendios forestales, la manipulación de sustancias nocivas... «Sus posibilidades son infinitas, tantas que muchas aún ni siquiera las podemos ni imaginar», resumió Jorge Díaz, de la asociación RenovAcción Asturias, entidad sin ánimo de lucro cuyo objeto es «difundir e impulsar el potencial de emprendedores y empresas asturianas» que ayer en colaboración con el Parque Científico y Tecnológico Avilés Isla de la Innovación, organizó en el Niemeyer una jornada titulada 'Drones... ¿oportunidad de negocio?'.

La respuesta fue un rotundo sí. De hecho cada día son más las empresas asturianas que han situado estas aeronaves en el centro de su actividad comercial. Una de ellas es Vuelox. Ofrece soluciones de fotogrametría, termografía infrarroja, teledetección, imagen área, según expuso Marcelino Artime, su director comercial, ante el medio centenar de personas que acudieron al acto.

Antonio Díaz, de Falcon Air Academy, centrada en la formación de pilotos, Jorge Luis Valle, emprendedor que prepara un proyecto que utiliza los drones para registrar pérdidas de calor en edificios o instalaciones energéticas y mejorar así su eficiencia energética, y Álvaro Escanciano, presidente de la asociación Drone4student, integrada por alumnos de ingeniería, expusieron igualmente sus ponencias, cada una de unos quince minutos de duración.

También se habló de normativa, y a la espera de unos cambios que se anuncian inminentes la que ahora está en vigor es bastante restrictiva, especialmente en área que, como Avilés, están en el entorno de un aeropuerto. Tal es así que el vuelo de prueba que estaba previsto realizar ayer en el Niemeyer fue cancelado. «Si lo levantamos un solo palmo del suelo nos exponemos a una multa», explicó Jorge Díaz.