El Comercio

Carmen Soberón, ayer durante la entrevista.
Carmen Soberón, ayer durante la entrevista. / MARIETA

«Todo era una estrategia de acoso buscando mi dimisión»

  • Carmen Pérez Soberón

  • Portavoz municipal de Ciudadanos

  • «La dirección local nunca me pidió informes de la actividad municipal ni me consta que hubiera grupos de trabajo»

La concejala de Ciudadanos, Carmen Pérez Soberón, lleva meses siendo cuestionada por su partido. Primero fue objeto de las críticas de su compañero de grupo municipal, Juan Cuesta, que fue expulsado de la formación, y ahora ese mismo descontento ha provocado la dimisión de cuatro de los cinco miembros de la directiva y de varios afiliados más.

-Allá por marzo Cuesta la llamó «puta vaga», ahora la ya exdirectiva del partido habla de una «nula implicación. ¿Qué tiene que decir a todo eso?

-A algunas asambleas he ido y a otras no. Lo cierto es que nunca se me invitó a participar como concejala, solo como afiliada. Nunca me pidieron informes ni nada, y no me consta que hubiera grupos de trabajo. Dicen que no sabían qué hacía yo, pero la comunicación del grupo municipal con los afiliados es constante. Todos los meses se envía un informe de actividad del grupo municipal.

-Le acusan de negar información.

-La única vez que se me solicitó información fue para pedirme varios expedientes municipales, y se dijo que no se podían sacar del Ayuntamiento. Respondí con una diligencia de la secretaria municipal. Como concejala tengo un amplio derecho a información, pero también un estricto deber de reserva y sigilo. Se les ofreció venir a revisarlo, pero nunca obtuve respuesta. Tampoco me consta que la agrupación enviase ninguna propuesta para el grupo, nunca aportaron nada.

-La situación actual es, sin duda, incómoda.

-Desde luego. Cuando miembros de la junta montan una asamblea ilegal, te insultan desde hace un año y medio sin conocerte y van pidiendo tu dimisión no es cómodo. Para mí lo que ocurre es que ganar dos actas de concejales fue una gran decepción para ellos, que esperaban tres para que entrase Sonia Arbesuk, a la que Juan Cuesta consideraba de su máxima confianza, porque era cien por cien ADN naranja, como tuve que escuchar muchas veces.

-¿Insinúa que querían apartarla?

-Al final llegué a la conclusión de que todo esto es una estrategia de acoso y derribo para hacerme dimitir por cansancio psicológico, quitarme del medio y que Arbesuk ocupase la concejalía, vendiendo la idea de que yo no hacía nada.

-¿Cuándo comenzó a tener esa sensación?

-Casi desde el principio, cuando ya me apartaron de las negociaciones de investidura. Tuve que pelearme para que me se me dise la llave del despacho municipal, para que me dieran las contraseñas del ordenador del Ayuntamiento, me esquivaban actos de la agenda, se inventaron un reglamento interno que no existe dentro de Ciudadanos que quisieron obligarme a firmar, ponían las reuniones en mi horario laboral... Juan Cuesta llegó a decirme que tenían dos tardes libres al mes y no iba a perderlas conmigo.

-¿Cómo fue su relación con él en los meses que compartieron grupo municipal?

-En campaña nos tomamos algún café, pero ya se notaba que nos apartaban, y luego fue yendo a más. Una vez que tuvimos las actas de concejales la cosa se volvió más seria.

-¿Y cómo valora el hecho de que mantenga el acta y no participe?

-Está robando una cuota de representación, y el hecho de que luego se permita juzgarme a mí me parece que tiene bemoles.

-Pero eso no encaja dentro de la estrategia que usted dice que mantienen. Si Cuesta renunciase al acta entraría Arbesuk.

-No. Eso deberían hablarlo entre ellos. Imagino que las lealtades que creían tremendas quizás no lo fueran tanto.

-¿El problema está en la integración de UPyD en Ciudadanos?

-Desde su punto de vista sí, desde el mío no. Nosotros entramos con prudencia y siendo generosos, pero ellos pensaban que éramos unos invasores. Creo que el problema que estoy teniendo ahora lo hubiera tenido cualquier persona que fuera número dos en la lista.

-¿Se siente presionada por acciones como la de anteayer, cuando se presentaron en el Pleno?

-No. No habían ido nunca y se presentaron en plan pandillero. Me parece patético.

-¿Y respaldada por la organización?

-Tengo su respaldo. Al principio se me pidió una cierta paciencia, pero ahora creemos que hay que cerrar la crisis que no cerramos bien en marzo, y en la dirección territorial que esto se acabó. Siempre he trabajado muy coordinada con el área de grupos institucionales, sobre todo porque la agrupación local trabajaba en mi contra.

-¿Cuál va a ser el planteamiento a partir de ahora?

-No me consta que se haya ido tanta gente como dicen. Ahora habrá que pasar por una gestora. Habrá que reorganizarse con gente que trabaje a favor de la organización, no por hundirla.