El Comercio

Un árbol de Navidad contra el cáncer

Isabel Sánchez sostiene la hucha rodeada de voluntarios de Galbán y compañeras del AMPA. Detrás de ella, Julio Linares.
Isabel Sánchez sostiene la hucha rodeada de voluntarios de Galbán y compañeras del AMPA. Detrás de ella, Julio Linares. / JOSÉ PRIETO
  • El AMPA del Instituto Número 5 se moviliza a favor de la asociación Galbán

El primer año fue un árbol de Navidad lleno de cincos, en honor al nombre del instituto. El segundo, uno con las portadas de los libros favoritos de los alumnos, en un guiño a la saludable afición a leer. Y este año, la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del instituto de educación secundaria Nº 5 ha decidido ir un paso más allá. Su árbol de Navidad, el que adorna uno de los vestíbulos del centro, es un árbol con corazón. Un árbol solidario que se viste y se desviste por una buena causa, la de la asociación Galbán.

Isabel Sánchez, Ani Saiz, Susana Villalobos, Esther Navas, Emma Ruiz y Rosi Berrocal integran un AMPA que lleva un mes fabricando marcapáginas con los nombres de los setecientos alumnos. Cuelgan de las ramas de un árbol que se irá despojando de los adornos conforme los estudiantes vayan adquiriendo el marcapáginas personalizado por un euro que irá destinado a la asociación que trabaja con los niños con cáncer.

Conscientes de que la iniciativa puede tener buena acogida, el AMPA ha fabricado doscientos más para aquellas personas que deseen colaborar con la causa. «Nos gustaría alcanzar los mil euros y no lo vemos descabellado porque plantamos el árbol el jueves y ya nos están pidiendo marcapáginas por la calle», aseguran. El destino final del dinero es un aliciente. «Esta mañana una señora ha comprado dos y ha pagado veinte euros», confirma Isabel Sánchez. Los marcapáginas se venden en el despacho del AMPA durante los recreos y se ha dejado una hucha en secretaría para facilitar la compra solidaria.

El director de Galbán, Julio Linares, y cuatro voluntarios, entre ellos la superviviente Rebeka Villar, que fue diagnosticada con un cáncer a los diez años, contaron ayer a los alumnos de primero y tercero de Secundaria su trabajo en la asociación. «Están toda la hora muy atentos porque es algo que se sale de la rutina, que desconocen y que les interesa», aseguran los voluntarios. «Los alumnos muestran los miedos habituales, preguntan si se contagia, y en otros se aprecia una gran empatía», añaden.

En las charlas de ayer, Linares describió brevemente los programas socioeducativos, psicológicos, de tiempo libre y educativos que tiene en marcha Galbán para atender a esos niños con cáncer, unos veinticinco nuevos casos al año. Durante su ingreso en el Hospital Central Universitario de Asturias (HUCA), los voluntarios tratan de hacer más llevadera su estancia y de dar un respiro a sus padres. «Al principio, los niños están en shock y no quieren ver a nadie, pero luego somos muy bien recibidos, se apuntan a todos los juegos y no están ya esperando a la puerta de la habitación. Y cuando no lo hacen es porque no pueden, porque están mal», explican Rebeka Villar y Julio Linares.

El apoyo psicológico es fundamental y supervivientes como Rebeka deciden el cariño y el apoyo que ellos recibieron. «Conocer Galbán fue lo mejor que me ha pasado», confirma la joven.

Sean setecientos, novecientos o mil euros los que finalmente recauden los marcapáginas del árbol de Navidad del instituto Número 5, Julio Linares agradece la donación porque «cada euro es útil, tenemos muchas necesidades y muchos gastos que sufragar».

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