El Comercio

Premio al amor y respeto por el mar

Los niños disfrutaron ayer de la visita del Anguleru.
Los niños disfrutaron ayer de la visita del Anguleru. / JOSÉ PRIETO
  • El marinero recibió el cariño y reconocimiento de los presentes durante el transcurso de la Folixa de Nadal celebrada en la Factoría Cultural

  • El pescador retirado Pedro Solís Vílchez recibe la distinción 'Mestru Llendador 2016'

Resultaría imposible entender la vida de Pedro Solís Vílchez sin su relación con el mar. Apenas cumplidos los quince años, edad mínima por aquel entonces para disponer de la cartilla de navegación, se embarcó en su primera aventura a millas de tierra firme y no fue hasta más de medio siglo después, con setenta años, cuando se decidió a colgar su uniforme de pesca. Visto este currículum, parece obvio que Solís lograra alzarse ayer con el título de 'Mestru Llendador 2016' durante el transcurso de la II Folixa de Nadal celebrada en la Factoría Cultural.

El galardón es doblemente especial, ya que además de premiar su trayectoria en el mar, es la primera persona que consigue este primerizo nombramiento instaurado por los organizadores del evento, El Ayuntamiento de Avilés, la Asociación Cultural Garabuxada, Iniciativa pol asturianu, el Colegio de Sabugo y la Rula de Avilés. Solís se rodeó de sus seres queridos, entre ellos su mujer y su hijo, para ir a recoger el premio. «Ahora está muy contento y emocionado, pero estos días atrás estaba muy nervioso», bromeaba su hijo Pablo.

Y es que este marinero está más acostumbrado a desenvolverse sobre un barco que en tierra firme siendo él el foco de atención. Durante su trayectoria profesional, Solís surcó los mares a bordo de barcos mercantes como el 'Felipe Urriarte', en el que empezó a trabajar junto a su padre, también pescador. De hecho, su familia de orígenes malagueños no hubiese recaído en Avilés -concretamente en El Nodo- de no ser por la profesión de su progenitor, quien por una serie de rebotes del destino encontró un empleo en la villa.

Así, la relación de Solís con la mar estaba casi predestinada a acontecer y podría contarse como se narra cualquier historia de amor: con mucho cariño y respeto. Son las conclusiones que extraen de escuchar a este marinero, que recuerda nítidamente y aún con un resplandor en los ojos sus años de servicio. 'Pumarín', 'Santanina', 'La Deva', 'Amaro', 'Gaztetxu' o 'Castillo de Ampudias' son sólo algunos de los barcos que figuran en su cuaderno de bitácora, en el que abundan igualmente las cautivadoras historias y anécdotas en alta mar.

Sin embargo, el desencanto aparece cuando Solís habla de los métodos de pesca actuales, a los que viene criticando duramente en los últimos años. El pescador ha denunciado en numerosas ocasiones la progresiva desaparición de especies como el besugo o la palometa de las costas avilesinas y asturianas debido al «poco respeto que se está teniendo por la mar». Él, miembro del afortunado grupo de marineros que vivió la época dorada de la pesca en Avilés, se declara un firme defensor de las artes tradicionales que «son sostenibles y respetuosas con la fauna y el medio ambiente».

Por todos estos motivos y por continuar propugnando la historia de la pesca avilesina y la vida en alta mar en la revista del Centro Social de Personas Mayores de Jardín de Cantos, donde es colaborador habitual y escribe artículos de temas diversos, Solís recibió ayer este merecido reconocimiento en forma de placa conmemorativa.

Los niños disfrutaron igualmente de una jornada pensada para su diversión en la que la artista Olga Cuervo representó el cuento 'L'Anguleru: suaños de Navidá'. Además, recibieron la visita de los llendadores de la Ría de Avilés, Xesús y Lolina, quienes repartieron regalos entre los asistentes relacionados con la cultura y la lengua regional. Los llendadores recogieron también las cartas navideñas de los más pequeños para entregárselas después a L'Anguleru, personaje de la mitología asturiana que distribuye los presentes en los hogares la noche del 24 de diciembre. Por último, todos los asistentes presenciaron la lectura del conjuro al Nataliegu, acto protagonizado por los alumnos del Colegio de Sabugo.

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