El Comercio
Miguel Quiroga, en su centro de Gijón.
Miguel Quiroga, en su centro de Gijón. / P. CITOULA

«Los padres flipan con las reacciones de sus hijos en el espectáculo»

  • Forma junto a Estrella García Zig Zag Danza, la compañía que presenta mañana su 'Jardín secreto' para bebés en el Centro Niemeyer

  • Miguel Quiroga. Zig Zag Danza

El 'Jardín secreto' de Zig Zag Danza llega mañana domingo al Centro Niemeyer (12.30 horas) para un reducido aforo de 35 personas. Si con su 'Aupapá' sorprendieron a público y programadores con una propuesta para bebés de tres meses en adelante, ahora llegan con otro espectáculo para niños a partir de los nueve meses en el que presentan un universo visual en constante transformación. Cada bebé debe ir acompañado por un adulto (10 euros); la entrada de los adultos sin niño son seis euros.

-¿Qué tiene su 'Jardín secreto'?

-Su característica más reseñable es que va dirigido a un público especial, a bebés de nueve meses a tres años y eso ya lo condiciona todo. Empezando por la distancia, que tiene que ser muy corta; los aforos, que deben ser pequeños; y, sobre todo, el trabajo artístico y de creación, que ha de estar muy meditado y pensado. Hasta que no lo estrenas, no sabes cómo va a funcionar.

-Además, el público no sabe mentir. Si no le gusta o entretiene, se le va a notar.

-Sí, lo tenemos en cuenta. El primer trabajo que realizamos para bebés por debajo de un año fue 'Aupapá', que también este mes llegará al Niemeyer. Han sido casi doscientas funciones, dos años de gira y una posible función en Dinamarca el año que viene. Ha sido una buena escuela para aprender lo que funciona y lo que no.

-¿Qué funciona y qué no?

-Tienes que trabajar mucho la escucha como intérprete. Partes de una estructura base con un componente de improvisación importante. Tienes que escuchar lo que ocurre a tu alrededor y a lo que los niños reaccionan para incorporarlo. Cada función es completamente diferente a la anterior porque los niños varían mucho y resulta que les llama la atención algo que tú no pensabas.

-¿A qué estímulos responden mejor?

-Tiene mucha importancia la mirada. En cuanto consigues que el niño te mire, captas su atención a través de los ojos. También el trabajo a partir de las manos. Con esos dos elementos consigues engancharlos.

-En 'Jardín secreto' los niños no son los protagonistas como en 'Aupapá'.

-No, en 'Aupapá' los niños era parte del espectáculo, en el que están literalmente dentro. Es una estructura transparente sobre la que los más pequeños gatean e interactuaban con Estrella (García) que está debajo. Dimos muchas vueltas a qué hacer en 'Jardín' y finalmente nos decidimos por un espacio aparentemente convencional, porque el público está enfrente y dispuesto de forma envolvente, y la parte donde están los críos es parte del espacio escénico, es una prolongación de donde nosotros estamos actuando. El espectáculo empieza funcionando por detrás de donde están ellos y desde ahí nosotros nos desplazamos hacia el interior del jardín, en el que ellos no entran. Al final, se invita a pasar a uno que nosotros veamos que no tiene miedo.

-¿Se ven muchas diferencias entre los bebés a la hora de interactuar?

-Se ven diferencias por regiones y se aprecian desde que tienen solo unos meses. Los niños del sur son más extrovertidos, enseguida se acercan al cubo y participan. En el norte, les cuesta más entrar, son más desconfiados.

-¿Qué tal público son los padres?

-Para el adulto el espectáculo tiene una doble motivación. Una cosa es lo que está viendo como espectador, y en 'Jardín Secreto' quizás sea más atractivo que en 'Aupapá' porque hay más trabajo visual. El espacio es muy bonito, con telones en tejidos vegetales como la arpillera pintados a mano. Y en ambos títulos siempre resulta muy atractiva la reacción de los niños. En 'Aupapá' los padres flipan con sus reacciones. Ver como los niños responden, reaccionan y se emocionan y oír después a sus padres comentar «yo nunca imaginé que mi hijo se pudiera comportar así», es lo más bonito. Lo peor que te puede pasar es que el niño detrás y distraído con un hilo en el suelo.

-¿Cómo se lanzaron a este tipo de espectáculos para niños de tan corta edad?

-Es un campo limitado porque es bastante complicado, un 'jardín' nunca mejor dicho. Desde que empezamos con la compañía, hace quince años, siempre hemos querido trabajar tanto para adultos como para público familiar. Esta segunda faceta llegó en 2005 con el espectáculo 'Mira!!', enfocado a una franja de uno a cinco años, con un lenguaje muy visual, sencillo y de corta duración. Funcionó muy bien y años después surgió 'Aupapá' aún no sé por qué. De repente estábamos pensando en cómo hacer algo para niños más pequeños de un año, que lo que hacen es gatear. A partir de esa posición, ideamos una estructura para que gatearan y me vino la imagen de trabajar debajo de ellos. 'Aupapá' partió de algo estructural.

-¿Hay más riesgo en estos espectáculos para bebés que en los de adultos?

-Hay riesgo desde todos los puntos de vista, incluido el económico. La estructura que encargamos para 'Aupapá' parece muy sencilla pero pesa más de media tonelada. Costó un dineral porque tenía que ser muy segura. Y la encargas sin saber si va a funcionar. De hecho, tardó mucho en hacerlo. La estrenamos en el otoño 2010 y comenzó a girar a principios de 2014. En Asturias, además, hay poco circuito danza y para bebés ya ni hablemos.

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