El comité de Arcelor defiende la mejora medio ambiental en las baterías de cok

Las baterías de cok.
Las baterías de cok. / MARIETA
  • Los sindicatos recuerdan la inversión realizada y reclaman «seriedad» a las denuncias ecologistas antes de su cierre programado en 2019

El comité de empresa de ArcelorMittal en Avilés ha salido en defensa de la actividad de baterías de cok antes de su cierre en 2019, recordando el esfuerzo inversor de la compañía para mejorar las condiciones medioambientales y de seguridad en el trabajo. «Se dicen muchas cosas sobre la contaminación de baterías, pero todos somos conscientes de la reducción de la polución en Avilés. Tampoco se pueden afirmar cosas falsas como que no nos preocupa la salud de los trabajadores», aseguraron ayer Roberto Santos Riestra y Juan Carlos Acebal, presidente y secretario del comité de empresa de ArcelorMittal en Avilés.

Los sindicatos recuerdan que en la actualidad la compañía negocia con el Principado la aplicación de veinte medidas para seguir reduciendo la polución. «Los últimos cambios legales dejan a la industria en una situación muy complicada, porque la tecnología no se encuentra tan desarrollada para conseguir esos niveles o las inversiones necesarias no son amortizables», explicaron los dirigentes sindicales.

En este sentido, señalaron que el principal problema de contaminación es la emisión de monóxido de nitrógeno, «algo inevitable por el combustible que utilizamos en baterías; cambiarlo implicaría hacer unas baterías nuevas y es la inversión en Gijón. No tiene sentido reclamar una inversión de 100 millones de euros para unas instalaciones que se cerrarán en dos años», aseguraron, al tiempo que recordaron el carácter «fundamental» del cok en la siderurgia integral.

Precisamente, ese dinero es la inversión realizada en baterías desde 2005 para reducir emisiones. «No hay vertidos, tenemos captación de gases, de polvillo. Se ha hecho el máximo esfuerzo», destacaron.

Además existe un mantenimiento continuo y una vigilancia a la plantilla que, semestralmente, realiza analíticas para detectar la presencia de contaminantes en su cuerpo, «sin que exista ningún caso». Todo el mundo utiliza equipos de protección individual. «La exigencia de seguridad y salud laboral es máxima y los sindicatos la reclamamos constantemente», afirman Riestra y Acebal.

El comité de empresa expresó de manera unánime su preocupación por los quinientos puestos de trabajo directos e indirectos que genera batería. «Habrá recolocaciones, pero las nuevas instalaciones tendrán menos personal», afirman. Desde el comité de empresa confían en que la marcha de la actividad permita recolocar al personal en otras áreas.