El Comercio

El escrito se fundamenta en 108facturas por un valor de 112.482 euros

Un patronato de la Fundación, en el año 2009.
Un patronato de la Fundación, en el año 2009. / MARIETA
  • La acusación pública responsabiliza a Grueso de idear una trama para incluir gastos que no pertenecían a la actividad del complejo cultural

La acusación firmada por el avilesino Alejandro Cabaleiro se fundamenta en un total de 108 facturas por un importe total de 112.482,39 euros, atribuyendo a Natalio Grueso la responsabilidad en crear la trama delictiva contando con la colaboración de José María Vigil, entonces empleado de Viajes El Corte Inglés.

Según el escrito del fiscal, Grueso aprovechó la ausencia de control de los patronos para incluir facturas de actividades ajenas al Centro Niemeyer. Se colocaban en paquetes genéricos para dificultad su elección, con nombres de beneficiarios falsos o, simplemente, no se citaban.

El fiscal detecta en la documentación aportada 16 facturas por valor de 6.058,25 euros de desplazamientos previos a la relación entre Natalio Grueso y el Centro Niemeyer. Atribuye a la que entonces era esposa de Grueso, Judit Pereiro, 24 facturas por valor de 38.105,85 euros por viajes de naturaleza personal, incluyendo vacaciones con su marido.

Un tercer conjunto lo forman doce facturas por un importe total de 32.379,41 euros de viajes hechos por personas ajenas a la fundación pero que eran amigos o familiares de sus integrantes o del secretario del patronato, sin que los beneficiarios conociesen cómo se financiaba el desplazamiento.

Sin relación con el Niemeyer

La descripción del fiscal incluye otro cuarto grupo para personas ajenas a la fundación, que viajaban sin acompañamiento de personal del Centro Niemeyer. Además, eran amigos o familiares de personal del centro pero desconocían que la entidad pagase estos gastos. En total aparecen 32 facturas por valor de 5.785,25 euros.

Además, el fiscal detalla 44 facturas por valor de 30.153,61 euros y de las que responsabiliza a José María Vigil. Según el fiscal, aprovechó «la inexistencia de mecanismo de control alguno en la Fundación del Centro Cultural Oscar Niemeyer», para cargar facturas ajenas al ente cultural y que correspondían a personas sin relación alguna con el complejo cultural.

De esta manera, la fiscalía consideraba que el imputado «ejecutaba un plan preconcebido con la finalidad de evitar decirles a sus clientes que el servicio contratado resultaba más gravoso que lo que inicialmente les había dicho y por el que habían pagado». El ministerio público asegura que «no existe constancia» de que ningúno de los citados en la relación conocía esa maniobra. Por último, la fiscalía atribuye a Grueso, con la complicidad de Vigil y, posteriormente la participación de José Luis Rebollo una serie de pagos entre Viajes El Corte Inglés y la Fundación para ocultar la situación económica de ésta.

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