El Comercio

Quebranta por tercera vez un alejamiento tras ser condenada

  • Un hombre, acosado por su expareja sobre la que pesa una pena de cárcel de un año, solicitará que se ejecute la entrada en prisión de la mujer tras el último incidente

R. M. I., condenada a finales del año pasado a doce meses de cárcel, a quinientos metros de alejamiento durante dos años y a 1.500 euros en concepto de responsabilidad civil, podría entrar en prisión tras quebrantar por tercera vez la orden de alejamiento. Así lo solicitará la víctima tras iniciar ayer lunes su defensa las diligencias previas pertinentes en el juzgado de Avilés. Fuentes próximas al caso lamentan que «si esto fuera al revés, la acosada fuera ella y no él, el hombre ya estaría desde hace tiempo en prisión».

La gota que colmó el vaso fue la «pelea a puñetazos» ocurrida hace dos fines de semana en Luanco, según refieren testigos presenciales. La condenada no solo entró en el mismo bar en el que se encontraba el varón, saltándose la prohibición de estar a más de quinientos metros de él, sino que «sus padres comenzaron a provocarlo mientras él estaba con una niña pequeña en brazos». De ahí, pasaron a las manos y «dos paisanos lo zarandearon y le rompieron la ropa». Los clientes que presenciaron la trifulca refieren cómo el joven dejó a la menor en brazos del propietario del bar y salió al exterior «a defenderse». Se lanzaron varios puñetazos y se profirieron amenazas de muerte contra el acosado delante de los agentes de la Guardia Civil a los que habían alertado los clientes.

La violenta escena, presenciada por los hijos de la víctima, habría sido el tercer quebrantamiento de la orden de alejamiento y el detonante de las medidas que ahora se tramitan en el juzgado. Al parecer, la mujer había intentando previamente llegar hasta él a través de la red social Facebook, un contacto que también supone saltarse el alejamiento. El acosado lo habría dejado pasar por evitar un nuevo conflicto judicial, pero lo ocurrido en Luanco parece haber sido determinante.

R. M. I. aceptó el pasado 20 de diciembre doce meses de prisión, una orden de alejamiento de quinientos metros durante dos años y 1.500 euros en concepto de responsabilidad civil tras reconocer que había acosado a una pareja con la que había mantenido una relación siete años atrás con doscientos mensajes de texto por telefonía móvil en menos de dos semanas, llamadas y seguimientos por la calle.

Como suele ser habitual en este tipo de condenas, la titular del Juzgado de lo Penal Número 1 de Avilés aceptó suspender la pena de cárcel toda vez que ella hiciera efectivo el pago de la multa y mantuviese el alejamiento.

La mujer había enviado los doscientos mensajes y las llamadas entre el 20 de abril al día 2 de mayo del pasado año. Además, durante ese periodo de tiempo acudió en varias ocasiones al lugar de trabajo del hombre y esperó a que terminara su jornada para, a continuación, seguirle en su vehículo por la localidad.

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