El Comercio

'Los universos paralelos' del dolor y el humor

Carmen Balagué, Daniel Grao, la concejala Yolanda Alonso, David Serrano, Malena Alterio, Belén Cuesta e Itzan Escamilla.
Carmen Balagué, Daniel Grao, la concejala Yolanda Alonso, David Serrano, Malena Alterio, Belén Cuesta e Itzan Escamilla. / MARIETA
  • Malena Alterio, Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla protagonizan el texto de David Lindsay-Abaire

  • David Serrano estrena una obra que se adentra en una familia que supera la pérdida de un hijo

El Palacio Valdés vuelve a estar de estreno este viernes. 'Los universos paralelos', un texto del estadounidense David Lindsay-Abaire bendecido por el Pulitzer y versionado y dirigido por David Serrano, se sube al escenario avilesino (20.15 horas) por vez primera con el ánimo de conmover y generar sonrisas, de abrir camino a la esperanza en medio del dolor, de que la vida gane la batalla al sufrimiento. De eso va un montaje protagonizado por Malena Alterio, Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla que más que adentrarse en el drama de una familia que ha perdido a su hijo lo hace en la manera en la que busca curar las heridas y dar con la receta para seguir viviendo feliz. No es un drama ni una comedia, pero conmueve y hace reír, tiene dolor y humor.

En diciembre comenzaron los ensayos a las órdenes de David Serrano y ahora llega el final del proceso con el encuentro con el público. «Esta obra la descubrí hace tres años y me enamoré, me parece el mejor texto que he leído en 20 o 25 años», introduce David Serrano, antes de revelar los detalles de una dramaturgia que, como todas las de Lindsay-Abaire, tiene algo de «documental», de retrato fiel de la gente de a pie, que da a luz personajes ricos, con mil caras y matices y en absoluto maniqueos. «Esta es una historia dura, pero no es una tragedia porque el autor intenta encontrar una salida al dolor», añade. La moraleja, si la hay, es que hay que seguir viviendo, que hay que superar la tristeza sin olvidar.

Ese viaje de la familia herida lo hacen de la mano de una matriarca que representa Carmen Balagué, que subraya que en este montaje se abre un «agujero» en las paredes de la casa para dejar al espectador adentrarse en ella y mirar qué pasa. Porque, además, la forma de contar del autor es muy caótica, en el sentido de que los diálogos son como los de la vida misma: se toma un tema, se deja, se habla de otro... Ese desorden, revelaba ayer en Avilés el director, es una dificultad para los actores, que, pese a ello, no disimulan su entusiasmo. «La obra va hacia la luz, hacia el amor», apunta Daniel Grao, el padre del hijo muerto, quien destaca -como todos- la tarea de dirección de Serrano: «Nos ha llevado a todos a un código de verdad absoluto». Malena Alterio, la madre, apunta en la misma dirección: «Hay algo tan bello que yo quería contar esta historia, es conmovedor porque no se dan por vencidos, porque siguen luchando». Y es que «no hay vida sin muerte», dice Malena Alterio, que destaca el papel que juega el humor. «Hay mucha comedia e incluso en las partes de dolor se cuelan elementos para que el público ría», añade David Serrano.

Tiene algo de terapéutico un montaje que mira hacia el color en lugar de perderse en los tonos negros. Y esa es su gran virtud. «Me ha encantado ver lo que los personajes callan, lo que uno no se atreve a decir», señala Belén Cuesta, que pone el foco en las grandes dosis de realidad que se esconden en la manera en la que se gestionan y se muestran los sentimientos. «Eso hace que el público se emocione más», concluye.

El Palacio Valdés es el lugar en el que se estrenará por vez primera en el teatro el actor Itzar Escamilla. Tiene 19 años, como su personaje, y da vida a un chico que se enfrenta a un insoportable sentimiento de culpa y que será clave en la curacion del dolor de la familia.

Los ensayos se ultiman hoy en el Palacio Valdés, un lugar en el que Serrano ya estrenó con anterioridad y al que siempre quiere volver. «Yo, si mis obras no se estrenan en Avilés no hago teatro», apunta en tono divertido. Se pone muy serio cuando habla de las dificultades de hacer teatro hoy. Pero tiene algo muy claro: «Todo lo que venga a partir de ahora con esta obra será un premio, yo ya me doy por satisfecho, porque ha supuesto un avance muy grande en mi trabajo como director y adaptador».

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