Avilés envía 164.500 kilos de residuos orgánicos a la planta de biometanización

La planta de biometanización de Cogersa.
La planta de biometanización de Cogersa. / JORGE PETEIRO
  • 84.500 proceden de los contenedores marrones y el resto del Hospital San Agustín y el proceso genera compost y electricidad

Avilés y Castrillón son dos de los seis municipios asturianos que se han sumado a la recogida selectiva de materia orgánica, fundamentalmente restos de alimentos cocinados o no, a la que próximamente se unirá Oviedo y se espera que a no mucho tardar el resto de municipios asturianos. Dado su elevado coste se va implantando de forma progresiva en restaurantes, mercados, supermercados, comedores de hospitales, colegios o geriátricos y, a nivel de particulares, por barrios y únicamente a aquellos vecinos que deseen participar.

Se les entrega un cubo marrón para depositar en el domicilio la materia orgánica generada, una llave para abrir el contenedor específico de la vía pública, también marrón, donde ha de vaciarlo y un imán de nevera que identifica su compromiso con el reciclaje.

Es el llamado quinto contenedor. El destino final es la planta de biometanización inaugurada en 2014 en Cogersa tras una inversión de diecinueve millones de euros a los que hay que añadir el coste de funcionamiento, unos cuarenta euros por tonelada procesada. Con capacidad para unas 30.000 al año, en 2016 procesó 519 de residuos orgánicos y 18.200 de lodos procedentes de depuradoras. Además de compost, un fertilizante, los gases ricos en metano que genera el proceso y también los que emanan del propio vertedero se transforman en energía eléctrica renovable, en cantidad suficiente para alimentar las propias instalaciones de Cogersa más un sobrante que se coloca en el mercado.

En Avilés el quinto contenedor se implantó en Llaranes y Villalegre en 2015 y el pasado noviembre se extendió a La Xungarosa-La Luz. A lo largo de 2016 el Ayuntamiento envió a la planta de biometanización 84.500 kilos de restos orgánicos separados en origen. A ellos se suman otros 80.000 entregados por el Hospital San Agustín, que desde 2005 adopta un sistema propio de reciclaje y recogida selectiva y unos protocolos que le han permitido reducir del orden de un 30% tanto los residuos hospitalarios como los costes de su gestión.

Enviar al vertedero una tonelada de materia orgánica resulta mucho más económico que biometanizarla, unos dieciocho euros frente a los referidos cuarenta. El problema es que el 38% de las 382.000 toneladas de basura urbana que se enterraron allí en 2016 era materia orgánica, y al margen del impacto ambiental que genera el vertedero está próximo al nivel de saturación. Además, las directrices europeas establecen que en 2020 al menos la mitad de los residuos han de ser reciclados, de ahí la importancia de incrementar al mayor ritmo posible la recogida selectiva de materia orgánica.