Los hermanos Díaz Alonso reivindican la importancia de los jardines históricos de Avilés

José Manuel y María del Amor Díaz Alonso antes de la conferencia.
José Manuel y María del Amor Díaz Alonso antes de la conferencia. / MARIETA
  • José Manuel y María del Amor Díaz glosan en el Aula de Cultura de LA VOZ los principales valores de los parque de El Muelle y el Ferrera

De entre las muchas joyas que puede lucir Avilés, el Aula de Cultura de LA VOZ centró ayer su atención en dos de carácter histórico: los parques de El Muelle y Ferrera, cuya importancia fue reivindicada por los hermanos José Manuel y María del Amor Díaz Alonso en la tercera de las conferencias del ciclo 'Avilés: abajo y arriba', organizado a lo largo de marzo por el Aula de Cultura de LA VOZ, coordinada por Armando Arias y patrocinada por Cafés Toscaf.

La conferencia tuvo un emotivo comienzo con el sencillo homenaje que Armando Arias rindió al recientemente fallecido José Antonio Amago, del que elogió su disposición a colaborar. «Avilés perdió a un ciudadano que siempre dio ejemplo de dedicación y trabajo», aseguró.

A partir de ahí, los dos ponentes se centraron en la historia y características de ambos parques, de mantenimiento complicado, especialmente en el parque de El Muelle. José Manuel Díaz recordó que «cuando se creó, se pensaba que su momento de máximo esplendor sería en un plazo de quince o veinte años. No en lo que sucedería 130 años después».

Es, según comentó, «un problema común en Europa» y que Avilés supera con buena nota. «Es un parque que está bien conservado», afirmó señalando que, en su opinión, el mayor problema es la sombra de las ramas que se produce entre la primavera y el verano, cuando todos los árboles se encuentran en su momento de esplendor. «Para mí, la mejor época para verlo es esta, en otoño e invierno», aseguró.

María del Amor Díaz recordó el contexto histórico de su construcción, a finales del siglo XIX cuando la canalización de la margen izquierda de la ría permite que Avilés gane terreno a la ría y crezca en su margen izquierda. Bauzá, arquitecto municipal, diseña el parque, que remontará Francisco Ureña, que también se encarga de planificar el quiosco de La Música.

«Responde a todas las características de la época», aseguró. Incluso en claves como las especies botánicas para su decoración. José Manuel Díaz desveló las presencias de árboles habituales en los parques de la época, como pueden ser los castaños de indias, plátanos y olmos, «aunque estos ya han desaparecido de todas las zonas verdes de Europa por una epidemia».

Cambio urbanístico

Este cambio urbanístico provocó la desaparición del paseo de La Alameda, el primer parque público de la ciudad. Sus once estatuas mitológicas, encargadas a la empresa francesa Altos Hornos y Fundición Val d'Osne, fueron trasladadas al nuevo parque en lo que se llamó el «baile de las estatuas», según comentó María del Amor Díaz.

José Manuel Díaz situó el origen del parque de Ferrera en las previsiones del Plan General de 1952, si bien fueron necesario veinte años para que la corporación presidida por Fernando Suárez del Villa con los trámites para la expropiación amistosa de 68.891 metros cuadrados de la finca de los marqueses de Ferrera y 8.793,50 metros cuadrados, propiedad de Eladio Fernández Carreño, y que se encuentran en la zona del parque infantil. De hecho, la incorporación de esta parcela al parque obligó al derribo del muro perimetral que la separaba del resto del terreno. Díaz subrayó la importancia de los dos espacios del parque: el jardín inglés, la mayor parcela y que responde a todas las características de esta zona verde, y el jardín francés que demuestra otra estética de los principios de siglo XIX.

Su juventud como parque no ha evitado peligros como la propuesta de 1977 de eliminar 7.500 metros cuadrados para adaptar la actual avenida de Cervantes al tráfico de la autopista que entonces se construía. La presión popular provocó un cambio del diseño al trazado actual que salvaba el parque.

Era la primera evidencia de la historia de amor de los avilesinos con sus parques, un compromiso traducido en diferentes rehabilitaciones a sus estatuas, como en el parque de El Muelle, intervenciones complejas y un cuidado exquisito de sus árboles, donde sólo se talan los ejemplares enfermos o muertos para evitar accidentes.

El próximo lunes, 27 de marzo, concluirá el ciclo con una nueva intervención de José Manuel Díaz Alonso. En esta ocasión, recorrerá desde las ocho de la tarde en el Centro de Servicios Universitarios la red de parques públicos del concejo que suman 550.000 metros cuadrados, en números redondos.