El Comercio

Fallece un camionero en una obra en Avilés al caerle encima una pieza de tres toneladas

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    Policías y personal de la funeraria retiran el cadáver. Tras ellos, la plancha de hormigón que causó el accidente. / TPA

    • La víctima mortal era un trabajador autónomo de 53 años y vecino de Oviedo. Otro operario resultó herido grave

    Un accidente laboral en el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) costó ayer la vida a un trabajador, un transportista autónomo, y dejó malherido a otro mientras trabajaban en las obras de la nueva nave industrial que construye Hierros Cantón en el polígono industrial avilesino. Ambos quedaron aplastados por una pieza de prefabricado de hormigón de unas tres toneladas de peso, una de las placas de unos ocho metros de longitud por uno y medio de altura que componen las paredes de la estructura. J. A. A. M., de 53 años y vecino de Oviedo, falleció en el acto y J. A. P., de 37 y con domicilio en Langreo, sufrió heridas de gravedad. Trasladado en ambulancia al Hospital San Agustín, «los sanitarios nos dijeron que estaba grave pero que no temían por su vida», manifestó uno de sus compañeros poco después del fatal accidente, a las once y diez de la mañana.

    • Muere un trabajador en Avilés

    Portugués nacionalizado, J. A. A. M., el fallecido, era el conductor del camión que había trasladado la pieza. Según diversos testimonios recogidos por este periódico se había prestado voluntariamente a colaborar en su colocación, a apenas metro y medio de altura sobre el suelo. La placa ya estaba en su sitio y los cuatro trabajadores que participaban en la operación, dos en cada extremo, se aprestaban a ajustarla cuando por causas que se desconocen se liberó de la pinza de la grúa que la sujetaba y se vino abajo, atrapando a dos de los cuatro trabajadores. El gruista mantuvo la sangre fría y consiguió volver a levantar la pieza lo suficiente para que otros compañeros rescatasen a los dos aprisionados.

    Los equipos sanitarios desplazados al lugar del accidente consiguieron estabilizar a J. A. P. y trasladarlo con la ayuda de una dotación de bomberos, que utilizó una tabla de rescate, hasta la ambulancia que lo evacuó al referido centro hospitalario. Según el parte médico facilitado por el Servicio de Emergencias, sufre politrauma de carácter grave.

    En el caso de J. A. A. M solo pudieron certificar su muerte. Una vez la autoridad judicial autorizó el levantamiento, el cadáver fue trasladado al Instituto Anatómico Forense, en Oviedo, para que se le practicase la autopsia.

    Poco después Policía Nacional y técnicos de prevención laboral iniciaban su trabajo. La investigación trata de determinar por qué se liberó la placa, si el hecho de que estuviese únicamente sostenida por la pinza de una grúa cumple con la legislación laboral y también el posible grado de responsabilidad de las distintas empresas que trabajan en la obra. En ella participan varios contratistas principales, término que define a aquellos que son directamente contratados por el cliente, en este caso Hierros Cantón.

    En la nueva nave que levanta en el PEPA, la tercera de la empresa, de unos 3.000 metros cuadrados construidos y anexa a otra, hay más de un contratista principal. El que mayor porcentaje de obra tiene es Ingeco Ingenieros, Construcción y Naves, radicada en Gijón. Un portavoz aseguró ayer a este periódico que no había contratado directa ni indirectamente, mediante subcontrata, a ninguna de las dos víctimas. «No teníamos ningún tipo de relación contractual con ellos», aseveró.

    Las placas las suministra Hormigones Prefabricados Juan Roces, con sede en Siero, y de su montaje se encarga Merio Construcciones. Juan Roces declinó ayer realizar cualquier tipo de declaración a este periódico, que a su vez no consiguió contactar con Merio Construcciones, sociedad limitada con sede en Oviedo.

    Hierros Cantón, el contratante de la nueva nave, cuyo esqueleto ya está construido, es una empresa del sector metal mecánico con amplio abanico de actividades, desde tuneladoras o tanques de almacenaje para las industrias químicas y petrolífera a componentes de eólica marina. Sus responsables también declinaron ayer ofrecer detalles, con el argumento de que aún no habían recabado toda la información precisa.

    Reacciones

    Las primeras reacciones no se hicieron esperar. UGT y CCOO coincidieron en exigir una exhaustiva investigación. «Perder la vida en el trabajo no es de recibo. Una vez más tenemos que lamentar la muerte de un compañero, un drama que se repite y que se puede evitar si se adoptan las medidas preventivas necesarias», manifestó Iñaki Malda, secretario comarcal de UGT, que expresó su confianza en que la investigación policial «determine por qué ha sucedido esta tragedia». También expresó sus condolencias a la familia del fallecido y su deseo de que el herido se recupere «totalmente y con prontitud».

    José Antonio Iglesias, secretario de Salud Laboral de CC OO, lamentó que «en pleno siglo XXI el trabajo nos siga costando la vida. Hay que evaluar las causas que propiciaron este accidente y que los culpables, si los hubiera, pasen a disposición de la justicia. Los accidentes laborales no son desgraciadas casualidades, sino las consecuencias de malas prácticas preventivas».

    En la misma línea se pronunció el Partido Comunista de los Pueblos de España, que puso números a la tragedia. Según apuntó, el año pasado se registraron en España 4.000 accidentes graves y 600 trabajadores perdieron sus vidas.

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