El Comercio
Noriadze, ayer en la plaza de Alfonso VI.
Noriadze, ayer en la plaza de Alfonso VI. / PATRICIA BREGÓN

«Podría darse una nueva guerra fría»

  • Vasily Noriadze Responsable de Asuntos Políticos de la embajada rusa en España

  • Celebra las cordiales relaciones diplomáticas con España y advierte sobre el acercamiento de infraestructura militar de la OTAN a las fronteras rusas

Vasily Noriadze, secretario de Comunicación y responsable de Asuntos Políticos de la embajada rusa en España, atendió ayer la llamada del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, coordinada por Armando Arias y patrocinada por Cafés Toscaf, para hablar sobre la Revolución Rusa de octubre de 1917, de la que se cumple el centenario. Con el tiempo muy justo desde su llegada a Avilés, sacó un hueco para responder por escrito al siguiente cuestionario en el que recuerda los primeros contactos bilaterales entre España y Rusia y en el que ratifica el respeto de su país por el derecho internacional y su compromiso en la lucha contra el terrorismo.

¿La Revolución rusa de 1917 cambió el rumbo de la historia de la humanidad o solo el de lo que hoy es Rusia y Europa?

Sin duda alguna tuvo influencia global. No es casualidad que haya recibido el nombre de la 'Gran revolución rusa'. Cuando hablamos de sus consecuencias, en primer término, recordamos el rol que desempeñó para la formación del estado del bienestar en el mundo occidental. También tuvo un papel relevante en el proceso de la descolonización.

Cien años después, ¿qué queda de esa revolución en el mundo? ¿Sigue vigente, por ejemplo, en países como Cuba o Venezuela o se ha desvirtuado?

Bueno, queda, entre otras cosas, sobre todo lo que le he mencionado: el estado del bienestar, en particular. Seguramente las ideas de la revolución tuvieron mucha repercusión también en los países latinoamericanos. Pero es muy difícil hablar así en general.

La ayuda rusa al bando republicano durante la Guerra Civil española, ¿fue un intento de exportar aquella revolución?

Tuvo como objetivo ayudar en la lucha contra las fuerzas fascistas. Con este deseo sincero muchos voluntarios se animaron a ir tan lejos y arriesgar sus vidas.

Se cumplen 40 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y Rusia. ¿Cómo son nuestras relaciones?

Diría que excelentes, a pesar del contexto no muy favorable en el diálogo entre Rusia y la Unión Europeas. Es verdad que se cumplen 40 años, pero no del establecimiento, sino del restablecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales. Los primeros contactos tuvieron lugar hace casi cinco siglos. Y la primera Embajada rusa llegó a España hace justo 350 años. Es en este legado histórico construido por nuestros antecesores y también la simpatía mutua de los rusos y españoles en el que se basa la confianza ruso-española y la asociación estratégica entre nuestros países.

Sin embargo, en el contexto europeo, España se alinea con las tesis de la UE aunque eso signifique ir en contra de Rusia. ¿Cómo se gestionan estas diferencias?

Siempre a través del diálogo.

Una de las más notables en la actualidad es lo que ocurre en Siria, con una UE tibia y Rusia apoyando al régimen junto con Irán. ¿Estar con Bashar al-Asad es estar contra el Daesh? ¿Qué opina de los ataques de su ejército con armas químicas?

¿Quién dijo que hubo ataques del ejército sirio con armas químicas? La cobertura mediática es tal que se da por confirmado automáticamente este hecho. Pero se ignora que no hay pruebas. Y sobre todo que no se ha llevado todavía ninguna investigación para aclarar quién es el autor de este terrible crimen. Por supuesto, el ejército sirio es el que combate en terreno contra las fuerzas terroristas y la operación de las fuerzas aeroespaciales rusas se debe precisamente a esta tarea de luchar contra el terrorismo internacional.

En este ámbito de relaciones internacionales, ¿Rusia vigila especialmente el rumbo o el desarrollo militar en la base estadounidense de Rota?

Como cualquier país estamos muy atentos del potencial militar que puede amenazar la seguridad nacional.

Se lo pregunto porque cuando en 2011 se aprobó la instalación allí de un escudo antimisiles hubo un distanciamiento con Europa. ¿Ahora con Donald Trump será distinto?

Rusia desde hace tiempo propone a Occidente unir las fuerzas contra las amenazas globales, como el terrorismo, y construir el espacio de seguridad común. En cambio, la OTAN está acercando su infraestructura militar a las fronteras rusas. En cuanto cambie esta lógica agresiva que puede llevar a una nueva edición de la guerra fría, podríamos hablar de algo distinto.

¿Qué hay de verdad en ese supuesto enfriamiento entre Trump y Putin tras el ataque estadounidense a una base en Siria? ¿No es extraño que pese a ser conjunta no hubiera bajas rusas?

Todo es muy simple. El ataque de Estados Unidos fue una clara violación del derecho internacional. Además, favoreció a los terroristas en Siria. O sea, todo lo contrario a lo que persigue Rusia: respeto del derecho internacional y lucha contra este flagelo internacional.

¿Cuál es la postura de Rusia frente a la crisis con Corea?

Creemos firmemente que este problema tiene que arreglarse solamente por la vía diplomática.

Volviendo a España, ¿sigue bloqueada la posibilidad de adopción de niños rusos por parte de españoles?

En julio de 2014 Rusia y España firmaron el convenio que era necesario para desbloquear las adopciones. Entró en vigor en marzo de 2015. Conozco a algunas familias españolas muy buenas que estaban tramitando la adopción desde Rusia. Veo el cariño y el esfuerzo que ponen para que sus hijos rusos conserven los vínculos con su Patria lo cual agradecemos mucho.

El miércoles, el nuevo embajador español en Rusia señalaba en el Congreso de los Diputados la seguridad y la inmigración como cuestiones de interés mutuo para ambos países. ¿Cuáles son las líneas de su país respecto a estos dos ámbitos?

Mantenemos un diálogo muy eficaz a nivel de los órganos de seguridad con España, intercambios de experiencia e información. Rusia hace grandes esfuerzos en estos ámbitos. En los últimos años ha sido uno de los principales receptores de la inmigración: centenares de miles de ucranianos, en total, esta cifra, según algunas estadísticas, puede ascender a unos millones, tuvieron que abandonar su país por el conflicto interno e ir a Rusia.

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