El Comercio
Guillermo Lucena Lorea, en Cudillero.
Guillermo Lucena Lorea, en Cudillero. / LVA

«Era muy escéptico, pero el taller me ayudó mucho»

  • Guillermo Lucena Monitor de Paciente Activo

Guillermo Lucena Lorea no duda en reconocer que le costó incorporarse, primero, a un taller para pacientes crónicos y, después convertirse en monitor. «Era muy escéptico. Además soy tímido y prefiero no hablar en público. En casa mi mujer me animó. Y también fueron básicos los ánimos de la doctora Belén García y los enfermeros Javier Galán y Marta Villamil. Son personas excepcionales y sin ellos no lo hubiese hecho», resume.

Ellos le invitaron a participar en un primer seminario a raíz de una serie de cambios en sus hábitos diarios para controlar su hipertensión. Realizó un primer cursillo y, posteriormente, le invitaron a formarse como líder. «No me gusta esa palabra, prefiero monitor. Porque en el grupo todos participamos y hablamos, intercambiamos nuestra experiencia», asegura, «cuando me lo comentaron me descolocó un poco, pero después de que me lo explicasen acepté».

Lucena sólo encuentra aspectos positivos en su experiencia en un itinerario en el que ha mejorado su salud. «He notado cambios en mi comportamiento hacia la salud. Aprendes que tú eres el responsable de ella. También me anima saber que puedo ayudar a otras personas dentro de mis limitaciones», comenta. Asegura que el primer cursillo le permitió aprender muchas cosas de su enfermedad y el papel de monitor también le enriquece personalmente. «Refuerza lo que aprendí, es una gran ayuda. Ahora me encuentro mucho más feliz», asegura,

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