El Comercio
Los maestros queseros ofrecían diferentes tipos de pinchos durante la inauguración.
Los maestros queseros ofrecían diferentes tipos de pinchos durante la inauguración. / PATRICIA BREGÓN

La Feria del queso y el vino prepara su próxima internacionalización

  • La alcaldesa inaugura el certamen con un anuncio de la apertura del mismo a productores de fuera de las fronteras españolas

La Feria del queso y el vino, uno de los eventos señeros y más importantes de Avilés, por su relevancia tanto en Asturias como en el resto de España, comenzó ayer en su XXXVI edición en el Pabellón de Exposiciones de La Magdalena (en el caso de la Feria de cerámica, realizada al mismo tiempo, es la XXXVII). Y lo hizo con el anuncio de su apertura más allá de las fronteras españolas de cara a la del 2018. Así lo indicó la alcaldesa, Mariví Monteserín, quien aseguró que se trata de un paso lógico en el crecimiento del certamen. «El que viene a lo mejor nos lanzamos a contar con experiencias de productores del ámbito internacional de una manera más fuerte», adelantó, acompañada de la consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, mientras procedían a su inauguración.

La feria cuenta este año con 80 expositores, procedentes de diez comunidades autónomas. Habituales ya, pues con el tiempo lo han remarcado como una cita ineludible para dar a conocer sus productos. «Una feria muy importante para Avilés y para Asturias», resaltaba la consejera, así como la importancia del evento para «poner en contacto de forma directa al productor y al consumidor», algo que se encuentra en su ADN desde el nacimiento, tan lejano como un 25 de junio de 1982, como recuerda uno de los carteles de ediciones pasadas expuestos en la entrada. Además, destacaba la pujanza del sector agroalimentario como un elemento clave para poner en valor el territorio asturiano. «Asturias es una de las mayores manchas queseras de Europa», destacó María Jesús Álvarez, que a su vez consideró al queso como «el buque insignia de la producción agroalimentaria asturiana». En Asturias no solo se produce, sino que se consume y entiende de quesos.

La internacionalización ofrecerá un punto de vista diferente, de tal manera que puede beneficiara los artesanos asturianos, al acercarse a métodos y tradiciones diferentes. Así lo considera Mariví Monteserín, que resalta que estos encuentros que preparan «también son interesantes para el productor local y para lo que es la feria», con la voluntad de «ir innovando cada año». Junto a ella, la concejala de Eventos, Ana Hevia; el concejal del PP Constantino Álvarez, la de IU Carmen Conde, la alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, o Heriberto Menéndez, coordinador general de la Cámara de Comercio.

Puestos nuevos

Todos ellos recorrieron los diferentes puestos, interesándose por las novedades, por las diferentes variedades que se pueden degustar. Este año, los alumnos de la Escuela de Hostelería del IES Pravia realizarán demostraciones de cocina en vivo durante los tres días (hasta mañana domingo) que durará la feria, y que ya pudieron degustar a la entrada los representantes públicos.

Los 44 expositores de queso y pan (41 y 3) estrenan puestos «ecológicos» realizados en madera (amplios, pero con una queja generalizada entre sus usuarios, la estrechez del mostrador, que limitaba un poco la cantidad de productos expuestos), con variedades diferentes que van desde el Gamoneu al Cabrales, desde el de La Peral, al Afuega el Pitu;

así como quesos gallegos, castellanos, extremeños, vascos, catalanes, cántabros... Como decía Iván, que traía desde Vilalba en Lugo queso de San Simón, «para Avilés siempre hay que traer algo nuevo; nosotros estamos encantados aquí, por eso repetimos todos los años».

En la zona central del pabellón, en 14 carpas, se pueden degustar los diferentes caldos del país, como la referencia asturiana, el vino de Cangas. A la derecha, en una de las alas, se encuentran los expositores de cerámica, 22, con objetos a la venta que van desde lo más tradicional a lo innovador y creativo. Como dijo la alcaldesa, «fue un acierto organizarla hace más de 30 años, porque supone promocionar un producto que se encuentra muy adentro en la cultura gastronómica asturiana».

Alfarería de Faro

En Faro, Oviedo, uno de los lugares tradicionales de producción alfarera de Asturias, tan solo queda un alfar, el de José Vega y su hijo José Manuel, pero cuentan con un aprendiz,el gijonés Orlando Morán. Ayer, y junto a la entrada, donde se puede visitar una exposición de cerámica, él realizaba una demostración en directo de cómo se trabaja la arcilla, pues estos artesanos colaboran con el certamen. En el torno de pie, Morán preparó varias jarras para sidra. «Antes de la invención de la botella y el vaso de cristal se utilizaban tanto para trasegarla como para beberla; son uno de los emblemas de esta cerámica», explicaba. Muy cerca de donde él estaba se encontraban expuestos algunos objetos típicos, como los barbones (cántaros para portar agua), tanto en cerámica negra como esmaltada.

Pero en la feria hay espacio para cualquier edad. Los más pequeños tendrán un lugar para juegos en el exterior, con hinchables, y en el interior, todos podrán probar antes de comprar las variedades de quesos disponibles. Un lugar en el que incluso comer o cenar, pues todos los expositores ofrecen, no solo pinchos, sino incluso preparados diferentes: desde mousses a sorbetes, pasando por requesón, queso bañado en chocolate...

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