El Comercio

«Nadie se ha interesado por nuestra situación»

Catia Borges, con su hija Yasmín en el salón de su casa, improvisado dormitorio al no poder usar el suyo por seguridad.
Catia Borges, con su hija Yasmín en el salón de su casa, improvisado dormitorio al no poder usar el suyo por seguridad. / PATRICIA BREGÓN
  • No puede entrar en una habitación ante el peligro de derrumbe, y ni el ayuntamiento ni los seguros le ofrecen una solución

  • Catia Borges, vecina de arriba del piso que se incendió el mes pasado en La Luz, se siente desamparada

El pasado 7 de abril se incendió un piso en el portal 1 de la calle Juan de la Cosa, en La Luz. Fue el segundo A. Los vecinos de encima lo sufrieron en primera persona, pues se vieron obligados a desalojar su vivienda, y en los días siguientes, vivir en casa de sus padres. A consecuencia del fuego, no pueden usar la última habitación, la matrimonial, justo encima de la que se incendió, se lo impide un informe remitido por los técnicos del Ayuntamiento de Avilés, y no podrán hacerlo hasta que se apuntale el forjado de separación entre ambos pisos, pues su deterioro es tal que existe riesgo de derrumbe. Catia Borges, propietaria junto a su marido, se siente desamparada. «Nadie se ha interesado por nosotros, por nuestra situación», lamenta.

Han tenido que colocar el colchón sobre el suelo de su salón, y allí tienen que dormir. «Llevamos mes y medio así, y nadie de Asuntos Sociales ha venido a preguntarnos por nuestra situación», recuerda Catia, que se encuentra cada vez más cansada, al ver que nadie le ofrece una solución. Y eso que después del incendio arquitectos municipales completaron un informe, que expone de forma textual: «No se puede garantizar la completa seguridad del forjado ni para la vivienda incendiada, ni para la que se emplaza en el piso superior». Y añade: «Doña Catia Borges no podrá utilizar la habitación emplazada sobre el incendio producido en tanto no se haya procedido al apuntalamiento».

«¿Pero cómo vamos a hacer -se pregunta Catia desesperada-, si ni nuestro seguro, ni el de la comunidad, ni tampoco el Ayuntamiento se hacen cargo del apuntalamiento? Y tampoco podemos hacerlo por nuestra cuenta, porque el piso de debajo está precintado, y entrar sería un delito. Nadie se interesa por nosotros, y yo pago mis impuestos». Tampoco podrían poner a la venta un piso que nadie querría comprar sin solucionarse esa situación, con una habitación inutilizada.

Y mientras, tienen cerrada la puerta de la habitación, tapiada con un sinfonier para que no pueda entrar su niño mayor, de 11 años. Y lo dice mientras cuida a su pequeña, de tan solo siete meses. Reconoce que están «muy cansados» de clamar en el desierto, de no poder, por culpa de esta situación «ofrecer las rutinas adecuadas» a su pequeña.

Además, viven con la intranquilidad de no saber si el propietario del piso inferior, absolutamente inhabitable según las fotografías del informe, lleno de escombros, regresa. En principio estaba alojado en el albergue de transeúntes de Avilés. «Me parece muy bien que se preocupen por él, pero quién se preocupa por nosotros. Si incluso el niño de los vecinos de debajo no se atreve a utilizar las escaleras por si se lo encuentra en ellas», lamenta Catia.

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