El Comercio
Nieves Alonso, entre la consejera y la alcaldesa.
Nieves Alonso, entre la consejera y la alcaldesa. / PATRICIA BREGÓN

Nieves Alonso se lleva el Villa de Avilés de cerámica

  • La muestra de cerámica, en su edición XXXVII, cuenta con 22 participantes que ofrecen productos tradicionales y modernos

  • La alfarera ovetense con taller en La Barganiza obtiene la XXIX edición del premio, con su obra hecha a mano 'Humo'

Si el queso y el vino son emblemáticos de la feria, no lo es menos la alfarería, en la que Avilés cuenta con una tradición secular, desde Miranda. Por eso, el premio Villa de Avilés de cerámica goza de un merecido prestigio. La ganadora de este año ha sido la ovetense Nieves Alonso, con su obra 'Humo'. Ayer al mediodía le fue entregado el galardón, que consta de una dotación de 1.000 euros y la oportunidad de exponer su obra en la galería Amaga, de Las Meanas, durante la próxima edición de la feria de cerámica, que en el 2018 será la XXXVIII. Recibió el premio de manos de la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, y de la consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Álvarez.

Explica Nieves, que ha ubicado su taller alfarero (Nieves Alonso Cerámica) en La Barganiza, cerca de Soto de Llanera, que lo que más le gusta de su profesión es la posibilidad que le ofrece para experimentar sin límites. Y de esa especulación con los diferentes materiales y técnicas, del trabajo creativo e imaginativo, nació su obra premiada, casi como una reinterpretación de una vasija, con la levedad del humo y un aspecto metálico, a simple vista, muy semejante al cobre. «No me gustan las cosas ya dadas, las que yo no puedo controlar, prefiero encontrar lo inesperado, algo que realmente me sorprenda cuando lo saco del horno», explica.

«Quise hace una representación del humo», narra, después de mostrar su sorpresa por el triunfo. Hacía varios años que no se pasaba por la feria de La Magdalena, que no se presentaba al premio, y esta vez decidió cambiar, hacer una apuesta diferente, y ganar. «El humo se atrapa en las partes en las que está pulido, y en las que no lo están, da contrastes», enseña a los no iniciados en este arte milenario.

En el trabajo propuesto, buscó «salir de los esquemas» que impone el torno. «Volver a lo más básico, con el bruñido», técnica que le permite obtener los brillos metálicos. En unos contrates «de luces y sombras» que se acentúan al añadir en la segunda cocción (su pieza pasó dos veces por el horno) el sulfato de cobalto, un material que se debe utilizar con cuidado, debido a su toxicidad. Una de las características de su obras es «el pulido a mano», una técnica heredada de los tiempos en los que no se utilizaban esmaltes, y que tenía una doble finalidad, artística y utilitaria, «para sacar brillo y cerrar el poro», explica Nieves. Todo el proceso, desde su concepción, hasta su realización, le llevó alrededor de una semana. A partir de ahora, formará parte de su colección, junto a otros elementos experimentales. Piezas que guarda «como tesoros». La obra puede verse, junto a las demás piezas presentadas al concurso, en la sala de exposiciones del Pabellón.

Recorrido por la cerámica

Si el premio fue el plato fuerte de la cerámica de ayer, los aficionados podrán encontrar cualquier tipo de pieza entre los diferentes expositores que se encuentran en un ala del Pabellón. Son 22 participantes, que llegan desde Castilla La Mancha, Castilla y León, Valencia y Galicia, además de varios artesanos asturianos, e incluso de Portugal. Piezas clásicas, se conjugan con otras absolutamente artísticas. Elementos tradicionales, como jarros, vasijas, platos... Y a su lado adornos, pendientes, elementos decorativos, relojes, de temática infantil... Y múltiples técnicas. Además de asequibles a todos los bolsillos.

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