El Comercio
El general Miguel Ángel Ballesteros, ayer en Avilés.
El general Miguel Ángel Ballesteros, ayer en Avilés. / PATRICIA BREGÓN

«En España tendemos a pensar que nadie se va a meter con nosotros»

  • El director del Instituto Español de Estudios Estratégicos habla de la amenaza del yihadismo en el Centro de Servicios Universitarios de Avilés

  • Miguel Ángel Ballesteros General

General director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEES), Miguel Ángel Ballesteros cerró ayer en el Centro de Servicios Universitarios 'La aventura de conocer' con una charla titulada 'Panorama geopolítico de los conflictos. El papel del yihadismo'. Durante el acto presentó su último ensayo sobre la materia, 'Yihadismo', de la editorial Huerta Grande, que acaba de lanzar la segunda edición.

¿Hasta qué punto está España en el punto de mira del yihadismo?

Quedó claro el 11 de marzo de 2004, y todos los años las fuerzas de seguridad detienen a decenas de personas dispuestas a la yihad por lo que denominan Al Andalus, que viene a ser toda España menos Asturias y poco más. Forma parte del imaginario de tierras musulmanas que hay que recuperar para el islam.

¿Falta conciencia de la situación?

En España tendemos a pensar que como nosotros no tenemos la menor intención de meternos con nadie, nadie se va a meter con nosotros. Tal vez sea falta de cultura en seguridad, en defensa, en cómo funciona el mundo.

Boko Haram gana terreno en África.

Es el grupo terrorista que más asesina en África, pero tampoco hace falta llegar hasta Nigeria. También hay terrorismo en el Magreb y en el Sahel, muy cerca de nuestro territorio, y es un peligro para toda Europa. Afortunadamente la colaboración con países como Marruecos y la eficacia de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad permite que no haya atentados desde hace trece años, pero hay que prestar mucha atención a la frontera sur.

¿Cómo se podría reforzar?

Lo primero hay que quitarle al Daesh el territorio que controla y le proporciona recursos materiales, humanos y financieros, como ya se está haciendo, y con eficacia, en Irak y en Siria. La segunda línea es evitar que los que logren escapar encuentren el refugio que buscan en territorios como el Sahel y la tercera, y no menos importante, luchar contra la radicalización. Y es una lucha de largo recorrido.

¿Cree que se está haciendo todo lo posible?

Hay una coalición de sesenta países liderada por Estados Unidos que actúa en Irak, y nueve bombardean Siria. El gran error fue dejar crecer al Daesh, permitir que ocupase un gran territorio en el que ha fortalecido su interpretación del islam.

Estados Unidos pide mayor implicación de Europa.

Europa y los países miembros de la OTAN han disfrutado durante décadas del paraguas protector estadounidense, y no solo hablo de la guerra fría. Ya se vio en la de los Balcanes, cuando Europa fue incapaz de detener la guerra hasta que convenció a Estados Unidos para que interviniese. Es así guste o no, y la petición de Trump de más implicación ya la hacía Obama. Estados Unidos invierte tres o cuatro veces más que Europa en defensa. Y no solo se trata de gastar más, sino de gastarlo bien. La fórmula debería de llegar a través de una política común de la UE en materia de seguridad y defensa

¿Hay descoordinación?

Es un tablero muy complejo con muchos actores. Hay un enfrentamiento entre las dos visiones del islam, la chií, liderada por Irán, y la suní, por Arabia Saudí, de tal forma que el régimen de Al Asad cuenta con apoyo de milicias chiítas y de Hezbolá, que son libanesas. En el bando de enfrente está el ejercito libre sirio, de mayoría suní. También están las milicias del pueblo kurdo y el interés de Turquía en destruirlas, el Daesh, un antigua facción de Al Qaeda que ahora reniega de sus orígenes... Yo diría que por el momento el gran triunfador de todo este embrollo es Rusia, que ha conseguido lo que quería, mantener el uso de su única base en el Mediterráneo, en Siria. En cuanto a si hay descoordinación, lo que hay es un acuerdo para no interferirse o no chocar unos con otros y poco más. En Irak no, allí la coordinación es total.

¿Hace falta un giro estratégico?

Hace falta que la comunidad internacional tome conciencia de la importancia de la lucha contra la radicalización en los países musulmanes y de actuar antes de que el incendio se propague.

No es una guerra convencional.

Es una guerra híbrida en la que internet y la comunicación juegan un papel primordial. Atentados como los de París, Londres o Manchester tratan de influir en la opinión pública para doblegar a sus gobiernos.

¿Falta contundencia en el mundo islámico?

Un musulmán está en mejor disposición que uno que no lo es para convencer a un yihadista que está interpretando mal el Corán, pero no carguemos contra ellos. La inmensa mayoría de las víctimas del yihadismo son musulmanes.

Algunos sectores hablan de guerra mundial. ¿Está de acuerdo?

Debemos evitar la palabra guerra. Esto es una lucha de la Ley contra el crimen organizado, contra una red que ha llegado a controlar extensos territorios en varios países.

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