El Comercio

El comité de Alcoa Avilés teme por el futuro de la planta y amenaza con una nueva huelga

Imagen de una de las manifestaciones celebradas en 2104 para exigir a Alcoa que retirarse el expediente de extinción de empleo que pesaba sobre Avilés y La Coruña.
Imagen de una de las manifestaciones celebradas en 2104 para exigir a Alcoa que retirarse el expediente de extinción de empleo que pesaba sobre Avilés y La Coruña. / J. PAÑEDA
  • Acusa a la empresa de poner en peligro su viabilidad por implantar una «política de ahorro que ha deteriorado el proceso productivo»

La inquietud vuelve a anidar en la plantilla de la planta avilesina de Alcoa. En esta ocasión el origen no se encuentra ni en la cuestionada tarifa eléctrica que se aplica a las industrias de alto consumo ni en la ya remota posibilidad de una posible venta, sino en lo que el comité de empresa califica de profundo «deterioro en el proceso productivo», resultado de «una política de ahorro y contención de gastos en materias primas agresiva, lesiva y desleal hacia los intereses de las plantas españolas» que, afirma, pone en peligro su viabilidad. La «crítica» situación que denuncia afecta especialmente al proceso electrolítico, la piedra angular del proceso productivo que se realiza en Avilés, aluminio primario, sin transformación, y en caso de no reconducirse el comité no descarta ningún tipo de acción, incluida la huelga.

La principal materia prima que utiliza Alcoa es la alúmina. Fabricar una tonelada de aluminio requiere aproximadamente dos de este material, que llega a Avilés vía marítima procedente de San Ciprián (Lugo). En el proceso productivo también interviene cok de petróleo (petcok), un sólido carbonoso que junto con otros materiales, fundamentalmente brea, se utiliza para fabricar los ánodos que se emplean en el proceso de electrolisis. Los sindicatos afirman que ha habido un cambio de proveedor y que el cok que suministra el actual es de peor calidad, situación que, sostienen, merma el proceso productivo, la competititvidad y la seguridad de los trabajadores.

También denuncian que las tareas de mantenimiento se han reducido a mínimos y que las inversiones brillan por su ausencia. En este terreno reclaman que se renueven las subestaciones eléctricas y los equipos de moldeo en fundición así como mejoras en las series de electrolisis y otras inversiones dentro de las limitadas posibilidades que ofrece la actual tecnología de la planta, muy lejos de ser puntera.

Los sindicatos admiten que realizar grandes desembolsos en Avilés no resulta atractivo por culpa del actual modelo energético, tarifas a un año vista que impiden a la empresa acometer planes más allá de tan cercano horizonte. Cambiar ese modelo continúa siendo la principal reivindicación, aunque ahora no se trata de eso. «Lo que no entendemos es que la empresa adopte una serie de decisiones relativas al proceso productivo que en lugar de facilitar las cosas las ponen más difíciles», resume un trabajador.

El comité afirma que ha trasladado en numerosas ocasiones al director de la fábrica, Javier Menéndez, su preocupación por el deterioro en el proceso productivo que denuncia «sin que la situación haya revertido» y plantea una serie de exigencias para encontrar una salida. La primera, mantener una reunión con el referido Javier Menéndez, con el director de Alcoa España, Rubén Bartolomé, y con el vicepresidente de operaciones en Europa Kai Rune, a quienes señala como responsables de la situación que denuncia.

El objeto de la reunión sería aclarar «las causas y responsabilidades y soluciones» de la situación que denuncian. En este sentido, el comité insta a la compañía a que dote a la planta de Avilés «de los mejores recursos técnicos y humanos posibles» y a que refuerce la plantilla, que a día de hoy «ha visto incrementada su carga de trabajo.

En un comunicado hecho público ayer, el comité concluye que «una vez más los trabajadores de la planta de Avilés nos sentimos con la responsabilidad de reclamar soluciones sobre problemáticas que no deberían ser de nuestra competencia, pero aun así lo hacemos, sin descartar ningún tipo de acción incluida la huelga», subraya.

Subasta eléctrica

Al margen de este asunto, el futuro de la planta avilesina y también de la de La Coruña volverá a jugarse en la próxima subasta eléctrica, presumiblemente después del verano. La del año pasado se celebró en noviembre y la remuneración en concepto de interrumpibilidad que consiguió Alcoa Avilés superó los treinta millones de euros, el doble que en 2015, si bien el problema de fondo, la imposibilidad de realizar planes a medio y largo plazo, persiste. Y tampoco es el único.

La inestabilidad que provoca el sistema energético español se presenta como un factor añadido que arrastra a Alcoa a concentrar sus inversiones en países en los que el coste de la electricidad es mucho menor. Entre ellos Arabia Saudí, reino en el que participa en el desarrollo de un complejo industrial llamado a liderar la producción de aluminio primario. Alcoa ya ha cerrado dos plantas en Estados Unidos y una en Italia, aunque mantiene otras en países como Alemania, Francia o Noruega, donde la situación energética es distinta a la española.

En el marco de este escenario, la multinacional estadounidense del aluminio culminó a lo largo del año pasado un cambio estratégico a nivel mundial que ha dado como resultado dos compañías, Alcoa Corporation, que engloba a las fábricas que, como la avilesina, se dedican únicamente a la producción de aluminio primario, y Arconic, orientada a sectores en auge, como el automovilístico o el aeronáutico.

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