El Comercio

Las familias fomentan la lectura en el Colegio de Sabugo

Madre participante en una de las sesiones organizadas en el centro educativo esta semana.
Madre participante en una de las sesiones organizadas en el centro educativo esta semana. / MARIETA
  • Los padres han sido los encargados de leer los cuentos ante la clase de infantil de sus hijos

El colegio de Sabugo ha emprendido su particular cruzada contra dos realidades que cada vez preocupan más a los centros y a los expertos en educación: el cada vez menor interés de los niños por leer y la poca dedicación por parte de las familias a inculcar este preciado hábito. Así y de un 'plumazo', el equipo docente del centro decidió poner en marcha durante todo el mes de junio sesiones de cuentacuentos familiares en el primer curso de infantil, donde resulta crucial cultivar este amor por la lectura en los niños de cara al futuro.

Víctor Raúl 'Vitu' Pintado, profesor encargado de dirigir esta actividad, apunta los dos objetivos principales del proyecto, que pasan por fomentar el desarrollo del hábito lector y escritor y, especialmente, promover la participación familiar, «entendida como una intervención proactiva en la que los padres sean partícipes del proceso educativo y no solo espectadores». Tanto es así, que desde el comienzo de las sesiones los adultos llevan una evaluación de las mismas y se llevan el 'trabajo' a casa cuando les toca preparar la siguiente clase. «Muchos padres me han dicho que han estado un buen rato hablando con sus hijos en su hogar para decidir el cuento entre los dos», desvela Vitu.

El profesor señala además otro beneficio de esta actividad que a priori puede pasar más desapercibido. «Al tratarse de alumnos de tres años que acaban de incorporarse al centro, ni ellos ni sus familias conocen los métodos de trabajo que empleamos, por lo que esto sirve para darles seguridad y confianza al enseñarles las rutinas que se siguen en el aula», explica el docente.

El seguimiento de la iniciativa ha sido prácticamente integral; de las trece familias a las que se destinaba -ya que dos son de Senegal y ya están de vacaciones-, diez han podido acudir a protagonizar una sesión. «A las otras tres les ha sido imposible por asuntos laborales», excusa el profesor, quien espera que la buena acogida garantice la continuidad en cursos venideros.

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