El Comercio

La rula vuelve a abrir sus puertas

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Rufino Álvarez explica el proceso de la subasta. / MARIETA

  • Dieciocho personas disfrutaron ayer de la primera visita guiada del año

  • La cancha de subastas fue el lugar que despertó el mayor interés entre los visitantes, siete de ellos de otras comunidades

La rula de Avilés vuelve a abrir sus puertas para ofrecer visitas guiadas de hora y media de duración que permiten no solo conocer el interior de la lonja más importante de Asturias y una de las tecnológicamente más avanzadas de España, también comprender su peso en la economía local y regional.

«Hay años que la facturación supera los treinta millones de euros», manifestó el guía, Rufino Álvarez, al grupo que ayer viernes disfrutó del primer turno de visitas estivales que por octavo año consecutivo organiza la Mancomunidad Comarca Avilés en colaboración con Nueva Rula de Avilés, la sociedad mixta que gestiona la lonja. «Aquí se subasta entre el 60% y el 70% de todo el pescado que se desembarca en el Principado», informó Álvarez a los dieciocho visitantes que a las cinco menos cuarto se acomodaron en el salón de actos, el punto de partida. Siete eran de Avilés, cuatro de otras localidades de Asturias y siete de otras comunidades, dos familias de Granada y de Cuenca.

Antes de iniciar el recorrido echó la vista al pasado. «La historia de Avilés está ligada a su ría. En la Edad Media, hasta bien entrado el siglo pasado, los pescadores vivían en el barrio marinero de Sabugo, y hay constancia de que en el siglo XIII se organizó la Cofradía de Mareantes, integrada por marineros y armadores. Se reunían en el exterior de la iglesia vieja de Sabugo, y hoy en día todavía se conserva un vestigio, la mesa de los mareantes». A partir de ahí se refirió a las rulas que hubo en Avilés antes de llegar a la actual, inaugurada en 2009, un moderno edificio de 11.340 metros cuadrados dotado entre otras dependencias de tres salas climatizadas, dos fábricas de hielo, cámaras de frío, dieciséis almacenes para mayoristas con muelle de carga y su razón de ser, la cancha de subastas, con dos gradas con capacidad para albergar a 180 personas y completamente informatizada. «Aquí las subastas se hacen al revés. El precio va en descenso, el reloj se detiene cuando el comprador pulsa el botón y lo que refleja la pantalla es lo que paga. Entonces puede comprar una caja o todas las del barco», explicó.

El grupo recorrió la instalación y tuvo la oportunidad de ver en directo una de las tres subastas que de lunes a viernes se celebran en esta época del año. La primera a las seis y media de la mañana, para los barcos que faenan en aguas comunitarias, fundamentalmente a la merluza, la segunda a las siete de la mañana, exclusiva para el bonito, y la tercera a las cinco de la tarde, la del variado, aunque ayer no había demasiado pescado. Algo de bajura y de arrastre, bacalada lo que más.

Las visitas se celebran los martes y los viernes, ambos días en el mismo horario, las cinco menos cuarto de la tarde, al menos hasta el 29 de agosto, y son gratuitas. Solo hay que inscribirse previamente en la Oficina de Turismo. El año pasado disfrutaron de ella 808 personas, el 65% de fuera de la comarca.

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