El Comercio
Javier Gancedo, ayer en la plaza de la Merced.
Javier Gancedo, ayer en la plaza de la Merced. / PATRICIA BREGÓN

«Sin una política industrial, a la siderurgia le quedan unos veinte años en Avilés»

  • Javier Gancedo , Documentalista de Ensidesa

  • El experto ofrecerá esta tarde a las 20 horas la charla 'Ensidesa. Una oportunidad en la vida' en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS

«Políticamente incorrecto», así califica su discurso el propio Javier Gancedo Verdasco, quien no se muerde la lengua a la hora de expresar su opinión sobre diversos asuntos. Hoy lunes el documentalista del Centro de Documentación de ArcelorMittal ofrecerá una nueva conferencia del presente ciclo del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, dedicado a explorar en profundidad el barrio de Llaranes. En 'Ensidesa. Una oportunidad en la vida', Gancedo hablará de lo que supuso la llegada de la fábrica para la zona.

Adelante un poco más acerca de la charla de esta tarde.

Bueno, mi principal objetivo es que nadie se duerma (risas). Sobre todo pretendo dejar en buen lugar y resaltar de forma positiva lo que supuso Ensidesa para Avilés y alrededores, porque de verdad creo que, con todo, la balanza aún es muy positiva. Normalmente la gente solo recuerda el 'desastre' del medio ambiente o la invasión social que supuso la venida de aquellos dichosos 'coreanos', pero como dice el dicho, para hacer tortilla hay que cascar huevos. No se puede juzgar con la visión que tenemos en 2017 lo que pasó hace sesenta o setenta años.

¿Cree entonces que se exprimieron al máximo las oportunidades que se presentaron con la llegada de Ensidesa?

No, no todo lo que deberíamos. Llegó un momento en aquellos años en el que nos creímos los primeros del mundo a nivel de producción y esto hizo que nos relajásemos de cara al futuro. Por eso nunca llegó a producirse la reconversión a una industria transformadora que actuase según la idea del valor añadido para ofrecer mucho más.

¿No es rentable por tanto este tipo de industria?

Es que hay que tener en cuenta que las instalaciones de Ensidesa fueron carísimas, sobre todo por la parte de los cimientos. Lo que sí creo es que en cierto punto los políticos de Avilés tuvieron la mira muy corta y pensaron que el sistema era 'jauja'. Quisieron echar abajo y cerrar los hornos altos, las baterías y demás porque contaminan. ¿De dónde pretenden entonces sacar las 'perras' para el ocio y demás? Porque para haber ocio, tiene que haber también negocio.

La charla se titula 'Una oportunidad en la vida', pero por su discurso entiendo que esta se desaprovechó.

Como ocurre con todas las situaciones, hay personas que salieron muy beneficiadas y otras que no tanto. Entre las primeras se encontrarían todos aquellos trabajadores, asturianos, andaluces y gallegos sobre todo, que protagonizaron un éxodo brutal del campo a la ciudad y encontraron una oportunidad magnífica, porque tenían hambre de comer, de justicia y de salir adelante con su familia. Estas personas llenaron trenes enteros para venir a Avilés, donde pasaron a ser conocidos como los 'coreanos', una expresión que me ofende bastante porque ellos simplemente querían sobrevivir.

¿Cuál cree que es el futuro a largo plazo de Arcelor?

Ellos están invirtiendo unas cantidades importantes de dinero, entonces yo supongo que por delante aún quedan unos veinte años de 'paz' en cuanto a siderurgia.

¿Y a partir de ahí?

Si me preguntas a mí, yo creo que la solución tiene que pasar sí o sí por las instituciones. Asturias tiene que impulsar ya una política industrial y dejar atrás todos estos prejuicios asociados a la actividad. Como dije antes, los políticos nos han hecho creer que este modelo era insostenible por ser altamente contaminante y que lo nuestro era el ocio, lo que según ellos había que potenciar. Es verdad que Asturias está actualmente muy bien de turismo, pero nunca será más de un 10%, no somos la Costa del Sol. Mucho tendría que cambiar el modelo actual para que esta cifra se incrementase, que ojalá pase, pero no podemos olvidarnos de que lo nuestro, en término de ocupación y beneficios, es la ganadería, la agricultura, los montes y la industria.

Hace ya más de un lustro que se trasladó toda la documentación de Ensidesa al Archivo Histórico de Asturias, movimiento que en su momento generó las críticas de todos los expertos e historiadores.

A los concejales de por aquel entonces les vino una 'lotería' que ni ellos mismos esperaban, el Centro Niemeyer, y por eso se olvidaron de la térmica, actitud que para mí fue lamentable. La central de Avilés fue un auténtico portento que consumió todo tipo de combustibles y aún así estas instalaciones, que podrían y deberían haber sido un centro de arte 'acojonante' de los más punteros de todo el país, se despreciaron por completo. Sin embargo, con el Niemeyer se les cayeron los pantalones a todos los políticos, quienes terminaron estropeándolo también. Yo no sé qué pasó, pero fue una verdadera 'cagada', y más teniendo en cuenta la gran ilusión ciudadana que por una vez había despertado un proyecto.

¿Qué se merecía entonces toda esta documentación de Ensidesa?

Dentro de lo que cabe, llevarla a Oviedo fue lo menos malo, porque sino quizá la hubiesen tirado por ahí. ¿Pero cómo se come que ciudades como Gijón tengan más de una decena de museos importantes y Avilés no tuviese por aquel entonces ni uno puntero? ¿Ensidesa no se merecía uno? Se podría haber rescatado un montón de maquinaria que se acabó tirando al convertidor. Una pérdida tremenda.

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