El Comercio

Fe rebosante en el Corpus Christi

El recorrido llegó hasta la plaza de Carlos Lobo, donde se efectuó una parada para hacer una bendición.
El recorrido llegó hasta la plaza de Carlos Lobo, donde se efectuó una parada para hacer una bendición. / PATRICIA BREGÓN
  • Adolfo Mariño, actual abad de Covadonga, presidió una celebración que recordó los sesenta años de trabajo de Garralda, párroco emérito

  • La iglesia de San Nicolás acogió la misa previa a la procesión por las calles

Los participantes en la misa y posterior procesión organizada ayer por la mañana en la iglesia de San Nicolás de Bari para celebrar la festividad cristiana del Corpus Christi sacaron a relucir sus mejores galas para la ocasión; los vestidos y trajes de los adultos contrastaban con las mantillas de las cofrades y, especialmente, con el blanco inmaculado de los uniformes de comunión de los numerosos niños que se dieron cita en la campa de San Francisco para disfrutar por última vez de su protagonismo.

Según marca la tradición, una de las piezas fundamentales de esta reunión son los niños que durante las semanas previas al Corpus Christi toman la primera comunión, poniendo así punto final a esta época de celebraciones. Los padres inmortalizaron por segunda vez a sus hijos -los más numerosos aquellos que hicieron la catequesis en San Nicolás, si bien también había alumnos de otras parroquias- ataviados con unos trajes que pudieron lucir aún más gracias al radiante sol que acompañó durante toda la jornada.

Los presentes no fueron los únicos que se beneficiaron de los rayos; las espectaculares alfombras florales preparadas para la ocasión resplandecían como nunca, viéndose recompensado así el arduo trabajo que ejecutaron ayer todos los cofrades encargados de su confección. Precisamente estos elementos ornamentales constituyen otro de los ejes de una festividad que se celebró ayer por todo el país y a los que en municipios como Elche de la Sierra (Albacete) se les dota de un protagonismo incluso mayor involucrando a toda la población en su fabricación.

Además del trabajo elaborado por la hermandad del Beso de Judas que se expuso por la mañana en la iglesia de San Antonio (antiguos Padres Franciscanos), la espectacular alfombra conmemorativa que llevó a cabo la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores engalanó la explanada de San Nicolás a la salida de la misa. Un detalle muy especial para don Ángel Garralda, párroco emérito de esta iglesia, ya que el motivo del tapiz en esta ocasión se destinó a rendir homenaje al sesenta aniversario de su llegada al altar de la parroquia para presidir las misas hasta 2011.

Una segunda alfombra más sencilla esperaba tras bajar las escaleras a los asistentes a una ceremonia que dio comienzo a las 11.30 horas y que se extendió más de lo previsto. El avilesino Adolfo Mariño, actual abad de Covadonga, fue el encargado de presidir y dirigir esta parte de la festividad del Corpus Christi destinada a celebrar la Eucaristía.

En su sermón no faltaron, por tanto, las referencias a la «importancia» de completar esta tradición católica que, pese a su caída en los últimos años, aún no ha perdido tanto 'tirón' como confirmaciones o bodas por la iglesia. Solo este año 647 niños de Avilés y comarca han completado este paso, una cifra que ha ido en ligero aumento durante los últimos dos años.

La misa, en la que también intervinieron los sacerdotes de la parroquia, abarrotó San Nicolás, donde se dejaron ver numerosas personalidades religiosas, miembros de la corporación municipal y autoridades civiles y militares. A la salida les esperaba un abultado grupo de ciudadanos deseosos de formar parte de la comitiva que recorrió las principales calles del centro de la ciudad en cuanto dejaron de sonar las campanas.

La procesión partió de la iglesia de San Nicolás de Bari para exhibir al Santísimo, escoltado por agentes de la Guardia Civil, que prosiguió su andadura por San Francisco hasta llega a la plaza de España y seguir por la Cámara, La Muralla y La Ferrería para desembocar en Carlos Lobo, donde se efectuó una breve parada para hacer una bendición a la altura de la iglesia de San Antonio. Finalmente, los participantes deshicieron su andadura para volver al punto de inicio y dejar reposar al Santísimo en la parroquia.

La jornada estuvo amenizada por la Banda de Música de Avilés, que como viene siendo habitual en los últimos años no falta a su deber de poner la nota musical al Corpus Christi, festividad que se despidió ayer de los ciudadanos avilesinos hasta 2018.

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