El Comercio

La tasa de reciclaje tendrá que multiplicarse por cinco para cumplir la ley europea en 2020

Un contenedor de papel y cartón rebosa material, junto al Colegio Palacio Valdés.
Un contenedor de papel y cartón rebosa material, junto al Colegio Palacio Valdés. / MARIETA
  • Solo el diez por ciento de los hogares avilesinos recicla, un porcentaje que se tratará de aumentar con una campaña de sensibilización

Los avilesinos suspenden en reciclaje con un muy deficiente. Estimaciones municipales calculan que solo entre un siete y un diez por ciento de los hogares cumplen con los contenedores de recogida selectiva de residuos. Un porcentaje muy lejano del cincuenta por ciento que exige Bruselas para 2020 y que acarreará sanciones por incumplimiento. La multa europea a los Ayuntamientos repercutirá, indefectiblemente, en el recibo de basura de los ciudadanos. Es por ello que Urbaser prepara en estos momentos una campaña de concienciación sobre el reciclaje que tratará de animar a los avilesinos que aún tiran el papel, las latas y los envases en la basura genérica a hacer un pequeño esfuerzo por el medio ambiente.

La tasa de reciclaje sube en el municipio hasta el 25% si se incluyen, y así suele hacerse en estadísticas oficiales, materiales como las ramas procedentes de la siega de parques y jardines que, obviamente, pesan mucho y suponen un porcentaje significativo del total de basura reciclada, pero Basilio Jerónimo de Paz, director del área de Obras y Servicios del Ayuntamiento, y José Luis Perrino Blanco, jefe de sección de proyectos, insisten en que donde hay que hacer el esfuerzo es en los hogares porque los servicios municipales cumplen con la obligación de separar residuos.

Ellos son quienes han ofrecido las pautas a Urbaser de la campaña que se lanzará próximamente y hasta final de año en varias fases. El encargo ha recaído en la concesionaria del servicio de limpieza municipal porque dentro del contrato de adjudicación se incluye una cláusula que le obliga a poner en marcha este tipo de iniciativas. Urbaser, a su vez, ha dejado el diseño de la campaña en una agencia de comunicación. De momento se sabe que será una campaña continuada, que no ininterrumpida, con mensajes en mupys, vallas y medios de comunicación sobre la importancia de reciclar.

«Ahora estamos en un punto crítico porque 2020 está a tiro de piedra y estamos muy lejos de cumplir con las cifras que marca la Unión Europea», explican. Así, estamos obligados a reciclar el cincuenta por ciento de la basura en peso de lo que se reciclaba en el año 2010. «Hay que hacer un esfuerzo sobrehumano en las casas porque el Ayuntamiento no separa lo que no le dan separado», indica De Paz.

La campaña se enfocará, por tanto, a recalcar la importancia de separar en origen. Tanto el vidrio, como el papel y los envases, más los restos orgánicos que irán al reciente contenedor marrón, que confían en tener totalmente implantado en el municipio para ese 2020.

Cambio de hábitos

A pesar de sus esfuerzos por lograr mejorar los datos, tanto De Paz como Perrino se muestran escépticos. Saben, por anteriores campañas, que cambiar los hábitos de la gente es muy difícil. «Ese porcentaje del 7 por ciento, que si extrapolamos los datos de los barrios donde hay recogida orgánica puede llegar al 10%, pertenece a gente concienciada y acostumbrada a reciclar. Si les pides que pongan un cubo más, lo ponen de forma natural, no hay ni que convencerlos», descubren. Lamentablemente, son una minoría.

El reciclaje es un compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad del planeta, pero para quien no sea suficiente este argumento ellos añaden que la tasa de basura puede subir «y mucho». Saben que la justificación de algunos para no reciclar es que no reciben ninguna compensación a cambio, bien económica o en forma de vale de descuento. «El planteamiento debe ser exactamente al revés: si no reciclas, el recibo de la basura te va a costar más porque ahora la tasa que se abona por él es el coste real del servicio. El Ayuntamiento no se lucra ni un duro», advierte De Paz.

No tienen ninguna duda, por tanto, de que los precios van a subir. Si en la actualidad en Cogersa, el consorcio supramunicipal encargado de la gestión de residuos, se cobra veinte euros por tonelada de basura no separada, se estima que pueda llegar a pagarse cien euros. Es decir, el coste del servicio, que subirá per se por la ampliación de la recogida selectiva, se puede multiplicar por cinco para el Ayuntamiento. «Eso sin contar sanciones», señalan, «porque la normativa europea quiere que quien contamine pague por ello». Y ese dineral saldrá de los bolsillos de todos los ciudadanos que pagan impuestos, de los que reciclan y de los que no.

La campaña de sensibilización recorrerá dos líneas. Por un lado, la de concienciación pura y dura y que no dejará de lado recordatorios sobre los residuos especiales como muebles u ordenadores, a los que hay que darles un tratamiento especial, así como el horario para tirar la basura. «El hecho de que los contenedores estén ahí no quiere decir que podamos hacerlo a cualquier hora, hay un horario para ello», señala De Paz. Por otra parte, se insistirá en la limpieza viaria, con especial incidencia en los excrementos de los perros. Es la queja más repetida por los vecinos, junto con la presencia de colillas. «Los excrementos en el prado también hay que recogerlos. El hecho de no hacerlo demuestra lo poco que pensamos en los demás», insisten.

No es la única asignatura pendiente de los avilesinos, los servicios municipales tienen controlados hasta veinticincos puntos que son utilizados como vertederos ilegales y que son revisados periódicamente para recoger lo que allí se deposita. «No es la manera de hacerlo. A veces nos encontramos con residuos peligrosos en cunetas», señalan.

La crisis incidió en una reducción del consumo y, por extensión, de los residuos. Ahora las cifras están estables y hablan de 460 kilos de residuos urbanos por habitante. De ellos, 3.732.776 fueron kilos de papel, cartón, envases ligeros y plásticos que se depositaron en los 852 contenedores específicos que hay en Avilés. Fueron 46,15 kilos por avilesino, por debajo de los 47,44 en los que se sitúa la media regional y más aún de las otras dos grandes ciudades del Principado.

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