El Comercio

Gancedo ofrece una perspectiva histórica de Ensidesa en el Aula de LA VOZ

Javier Gancedo Verdasco junto a Rubén Domínguez al comienzo de la conferencia.
Javier Gancedo Verdasco junto a Rubén Domínguez al comienzo de la conferencia. / MARIETA
  • El documentalista Javier Gancedo repasa los principales hitos de la llegada de la ampresa y su relación con el poblado de Llaranes

El legado de Ensidesa demostró ayer una vez más seguir atrayendo la atención del público avilesino, que no pierde oportunidad de conocer un poco más sobre la historia del gigante empresarial y todo lo que supuso para la zona. La nueva sesión del ciclo dedicado al sesenta aniversario de Llaranes del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, coordinada por Armando Arias y patrocinada por Cafés Toscaf, se enfundó un aire multidisciplinar para tratar diversos aspectos de la magnitud de la fábrica de manos de Javier Gancedo Verdasco.

El conferenciante demostró un gran dominio de su ocupación como documentalista del Centro de Documentación de ArcelorMittal para explicar todos los detalles y entresijos que se esconden detrás de la llegada de la Empresa Nacional Siderúrgica a Avilés. Gancedo se metió en la mentalidad de los primeros trabajadores, pero también en la de los arquitectos que diseñaron los planos, los obreros que los ejecutaron y los políticos que tomaron las decisiones más importantes para exponer de forma ordenada un proceso que cambió no solo la historia de la ciudad, sino también la de un país sumergido en un retraso industrial preocupante.

Precisamente, Gancedo comenzó su intervención haciendo un llamamiento a la unidad recordando que «trabajadores de toda España dejaron de lado sus diferencias para formar parte de un proyecto común y luchar por un único objetivo que pasaba por sacar adelante a sus familias». En esta línea, el experto animó a los presentes a dar esquinazo a los prejuicios y «hacer patria de Avilés, que es mucho más que su contaminación, y de Llaranes, uno de los barrios industriales mejor conservados tanto a nivel nacional como europeo».

El «motor» de este poblado, tal y como lo calificó al inicio de la sesión Rubén Domínguez, presidente del Club Popular de Cultura Llaranes, fue lo que por parte de Gancedo constituyó un «auténtico premio que podría haber sido mucho más gordo». Así, el documentalista aprovechó para dar un tirón de orejas político y criticar aquellas decisiones que ejercieron de freno a la expansión de la fábrica. «Nos quedamos a medias frente a otras zonas que hicieron más 'piña', ya que las instalaciones de Ensidesa podrían haber sido aprovechadas por muchas otras empresas del sector automovilístico o de electrodomésticos, que además son mucho más 'limpias', a las que no se atrajo de la manera adecuada», acusó el experto, quien sentenció rotundamente que «nunca hubo una plusvalía ni un valor añadido ante la llegada de Ensidesa».

Antes de proseguir con su discurso, Gancedo quiso recalcar que «pese a que se tenga siempre la imagen de Arcelor como un ente contaminante y perjudicial por ello para la zona, la fábrica fue en su momento pionera y un referente nacional en lo que se refiere a la recuperación de terrenos». Una ardua defensa que rápidamente encontró la complicidad de la audiencia del Centro de Servicios Universitarios, formada en gran parte por antiguos trabajadores de la empresa, quienes se adelantaban en voz baja a las explicaciones del experto en cuanto identificaban algunos de los elementos característicos presentes en el pase de diapositivas.

Persiguiendo aún esta voluntad de destacar la importancia de Ensidesa en el plano nacional, el conferenciante señaló que «cambió todo el sistema de producción y comercialización del acero en España abaratando los precios en un momento crucial para el desarrollo de un país que apenas tenía infraestructuras en forma, por ejemplo, de puertos, pantanos o aeropuertos», motivo por el cual explicó a su vez la decisión política de hacer la empresa 100% de titularidad pública.

En total, más de ocho millones de metros cuadrados expropiados para construir no solo los hornos altos y demás maquinaria, sino también el poblado de Llaranes. «Las mejores mentes pensantes de España se pusieron a trabajar a disposición de este proyecto, que acabó materializándose como uno de los poblados industriales mejor planificados hasta la fecha», comentó. Con tal de no caer en repetición con las charlas anteriores, Gancedo resaltó algunos aspectos del sistema del barrio que tradicionalmente han pasado más desapercibidos, como por ejemplo los servicios médicos 'todoterreno' que no solo proporcionaban asistencia a los trabajadores, sino también a sus familiares, o la labor de las asistentas sociales, que combatieron de primera mano la alcoholemia y ludopatía de la época.

A la salida de la charla se habilitó una hoja de firmas para pedir la constitución de un Centro de Interpretación en Llaranes, una reivindicación histórica del Club Popular.

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