Absuelto el acusado de llamar 127 veces en dos días a su expareja porque no alteró su forma de vida

La decisión anula la orden de alejamiento y la prohibición de comunicación

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El juzgado de lo Penal Número 1 de Avilés ha absuelto al acusado de un presunto delito de acoso en el ámbito familiar después de haber realizado 127 llamadas telefónicas a su expareja. La sentencia aún puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial en el plazo de diez días. Una vez que sea firme, dejará sin efecto la medida de alejamiento y la prohibición de comunicación dictada en octubre del pasado año por el Juzgado de Violencia de Género de Avilés.

Los hechos se remontan a octubre del pasado año. El día 26, la mujer rompía la relación sentimental mediante un mensaje a su teléfono móvil. Ese día, el hombre realizó 95 llamadas y, en la jornada siguiente, otras 32, sin que, posteriormente, volviese a insistir. El día 28, la mujer denunciaba a su expareja.

En su sentencia, la magistrada Olga Vara García se centra en analizar las características del delito de acoso telefónico o 'antistalking' para determinar si el comportamiento registrado en este caso corresponde a un tipo penal de reciente incorporación al ordenamiento español.

En su razonamiento, la jueza destaca que ese hostigamiento debe cumplir dos condiciones. Por una parte, una insistencia y reiteración y, por otra, «una alteración grave en la vida cotidiana de la víctima».

En este caso concreto, afirma que no existe «una vocación de persistencia capaz de perturbar los hábitos, costumbres, rutinas y forma de vida».

Así, la sentencia apunta que las cuatro incidencias (las dos señaladas desde la ruptura y dos episodios previos) «no alcanzan el relieve suficiente, especialmente por no haberse dilatado en el tiempo, para considerarlos idóneos o con capacidad para alterar gravemente la vida ordinaria de la víctima».

La magistrada basa su argumentación en una reciente sentencia del Tribunal Supremo y que fija los criterios de interpretación para determinar la existencia o no de este delito en España.

«Nos encontramos con insistentes llamadas una vez finalizada la relación sin que dicha acción supusiera en modo alguno una grave alteración de los hábitos diarios ni en la vida cotidiana de la perjudicada», afirma. También recuerda que no hubo «una voluntad de perseverar en esas acciones intrusivas, toda vez que un día después de finalizada la relación, el acusado no vuelve a ponerse en contacto con la perjudicada».

Además, «ni siquiera tuvo que cambiar su número de teléfono, modificar su núcleo de amistades, sus hábitos de ocio, trabajo, domicilio... Incluso llegaron a quedar en alguna ocasión más», destaca la sentencia judicial.

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