«El acoso sexual me ha roto la vida»

La demandante I.G., ayer en Avilés, durante la entrevista que concedió a este periódico / MARIETA
La demandante I.G., ayer en Avilés, durante la entrevista que concedió a este periódico / MARIETA

La mujer agredida por su jefe en un centro comercial espera que su testimonio anime a otras víctimas «a romper el silencio y denunciar»

EVA FANJUL AVILÉS.

«Estoy mal con este tema porque es alargar un sufrimiento que dura ya tres años», manifestaba ayer a este periódico la empleada de un centro comercial que denunció a su jefe por acoso sexual después de haberse suspendido el juicio previsto ayer por la presentación de un informe psicológico que la defensa no tuvo tiempo de estudiar. El aplazamiento de la vista oral hasta finales del mes de abril ha caído como un jarro de agua fría en el ánimo de la demandante que responde a las iniciales I. G. Ahora, esta avilesina sólo espera que no haya más suspensiones y afirma que «aunque estoy agotada confío en la Justicia y me siento fuerte para seguir luchando porque esto me ha roto la vida y es algo que no se debe consentir».

Más información

Esa 'fractura' del día a día a la que se refiere la denunciante también ha afectado a su entorno. «Me ha roto todos mis esquemas. Ha supuesto un disgusto para mi marido, para toda mi familia, nos ha destrozado a todos». Lo que más lamenta es precisamente cómo este asunto ha afectado a su entorno más cercano y en especial a su hijo. «Tengo un niño de diez años, que al que aunque no le contemos cosas le ha influido todo esto», comenta entristecida.

No es habitual que las víctimas de este tipo de delitos quieran hacer declaraciones públicas pero esta mujer afirma con serenidad porqué considera necesario hablar de ello. «Siempre digo que hay que ser valiente y afrontar las cosas, estos casos no pueden quedar ahí, en silencio. Este es mi mensaje para otras mujeres que se encuentren ahora en mi misma situación».

I. G. reconoce que no es fácil dar el paso y denunciar pero insiste en ello porque está convencida de que el suyo es un caso de violencia contra las mujeres fuera del ámbito familiar. «Considero que lo que me ha ocurrido a mí es violencia machista. Por eso creo que hay que decirlo, denunciarlo y dejar claro que no es un no siempre», recalca. «Es muy complicado dar el paso, es muy doloroso, un camino muy duro pero hay que luchar y hacerlo, no podemos callarnos ante estas cosas, no es una vergüenza, no es culpa nuestra», insiste.

Además de su estado de salud y de su ámbito familiar y social, este supuesto caso de acoso sexual se ha llevado por delante su estabilidad laboral. Durante 14 años trabajó en el centro comercial avilesino donde presuntamente ocurrieron los episodios de acoso y agresión sexual por parte de su entonces superior directo. Unas situaciones que según el Ministerio Fiscal se desarrollaron entre octubre de 2014 y febrero de 2015 en el citado lugar de trabajo y que continuaron posteriormente fuera de este.

Como consecuencia de todos estos hechos, sostiene Fiscalía, I. G. estuvo de baja laboral entre febrero y diciembre de 2015 por gastroenteritis, seguida de un trastorno ansioso-depresivo reactivo, que requirió tratamiento con psicofármacos. Durante el periodo de baja, el acusado la llamó y le mandó mensajes en términos que atentaban a su dignidad, concluye el informe.

Ante esta situación, volver a su antiguo puesto de trabajo le resultaba «imposible» y el pasado 31 de mayo de 2017, la demandante acordó desvincularse de la empresa donde supuestamente ocurrió todo.

Desde entonces I. G. está desempleada. A pesar de reconocerse muy afectada y de seguir a tratamiento psicológico y farmacológico, la demandante reunió la fuerza suficiente para formarse y tomar un nuevo rumbo profesional en el sector sanitario en el que ahora espera encontrar trabajo y poder así «intentar encauzar mi vida de la mejor manera». Para ello, insiste «es muy importante cerrar esto cuanto antes».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos