«Me ha roto la vida», asegura la empleada acosada sexualmente por su jefe en Avilés

«Me ha roto la vida», asegura la empleada acosada sexualmente por su jefe en Avilés

Suspenden el juicio previsto para este miércoles tras presentarse un informe psicológico a última hora que no pudo ser estudiado por la defensa

Eva Fanjul
EVA FANJULAvilés

El juicio contra el jefe del departamento de alimentación de un centro comercial de Avilés acusado de acosar sexualmente a una empleada se suspendió esta mañana poco después del inicio de la vista oral. La causa fue la presentación, por parte de la acusación particular, de un informe elaborado por la psicóloga que atiende a la demandante y cuyo contenido fue puesto en conocimiento del juez, la defensa y la fiscalía esta misma mañana.

Aunque en un principio el juez de la sala 2 de lo Penal de Avilés denegó la solicitud de suspensión de la defensa, tras analizar el informe de nuevo rectificó sus decisión y accedió a aplazar la vista ante el riesgo de que esta circunstancia diese lugar a una causa de indefensión y con ello la posterior nulidad del juicio. Está previsto que la vista oral se reanude el próximo 18 de abril, a partir de las 9.45 horas.

La suspensión del juicio ha disgustado a la demandante, identificada con las iniciales I. G. : «Pensaba que se iba a acabar ya y ahora esta sorpresa de que se suspende. Estoy mal con este tema porque es alargar un sufrimiento que dura ya tres años», afirmó.

La demandante espera que no haya más suspensiones y afirmó que «aunque estoy agotada confío en la Justicia y me siento fuerte para seguir luchando porque esto me ha roto la vida y no se debe consentir».

Además de este juicio en el que se decirá si hubo o no acoso sexual, el acusado y la demandante tienen otras causas pendientes derivadas de esta situación. La primera señalada para el 22 de febrero, en la que se imputa al acusado delitos de coacción y agresión a la demandante y contra la Administración de Justicia. En la segunda causa, aún en fase de calificación, se imputa al acusado un delito por incumplir, el pasado 31 de agosto de 2017, la orden de alejamiento de la víctima de cincuenta metros, que se le había impuesto en marzo de 2017.

La Fiscalía pide 3 años de cárcel

Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, la mujer comenzó a trabajar en 2001 en un centro comercial de Avilés como cajera y dos años después pasó a ocupar el puesto de reponedora en el departamento de alimentación con horario de mañana. Su jefe directo en este nuevo puesto fue el acusado.

La Fiscalía sostiene que, durante el primer año, la relación con el acusado fue normal, si bien a partir del verano de 2014 su actitud cambió y, a principios de octubre de 2014, el acusado comenzó a hacerle comentarios ofensivos del tipo «cómo me pones, me la pones gorda». Ella le contestaba que era «un cerdo» y él añadía que «soy tu jefe, a ver si vuelves a tu puesto de cajera y empiezas a hacer tardes». Además, cuando se la encontraba en el almacén, la rozaba.

En una ocasión llegó a decirle: «Tenemos que vernos fuera del trabajo, tengo un piso vacío; si quieres podíamos ir allí y tomar un café, en el piso tengo un jacuzzi y yo, como libro los lunes, puedo darte algún lunes sin quitarte horas; dejas al niño en el colegio y vienes conmigo al piso». Ella le contestó que no iba a ir a ningún sitio con él.

Entre diciembre de 2014 y enero de 2015, mientras la mujer reponía mercancía, el acusado se acercó y le dirigió expresiones obscenas. Poco después, el 5 de febrero, le dijo que tenía que acompañarlo a un anexo del almacén para colocar la leche sobrante. Una vez allí, la abrazó por detrás y le dijo: «Mira cómo estoy». Ella consiguió zafarse pero él la cogió fuerte por las muñecas. Le puso la cabeza contra una balda, acercó su cara a la de ella e introdujo su lengua en la boca, a la vez que le tocaba un pecho. Acto seguido bajó la mano a la altura del pantalón, intentó bajárselo y llegó a romperle el botón, pero ella pudo darle un golpe con la rodilla y librase de él.

Estos hechos provocaron la baja de la reponedora, que estuvo de baja laboral entre febrero y diciembre de 2015 por gastroenteritis, seguida de un trastorno ansioso-depresivo reactivo, del que tuvo que ser tratada con psicofármacos. Durante este tiempo, el acusado, que averiguó su número de móvil, la llamó y le mandó mensajes que atentaba contra su dignidad.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual y otro de acoso, por los que pide para el acusado cuatro años de prisión, una multa de 5.040 euros, la prohibición de aproximarse al domicilio y lugar de trabajo de la mujer a menos de 500 metros, así como comunicarse con ella por cualquier medio durante cinco años y una indemnización de 5.000 euros a la víctima.

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