«La acuicultura era usada por las clases altas, todo lo contrario que ahora»

Darío Bernal Casasola./LVA
Darío Bernal Casasola. / LVA

El experto cierra el ciclo de conferencias en torno a la exposición '¿Acuicultura? Descúbrela' del Centro Niemeyer Darío Bernal - Catedrático de Arqueología

SHEYLA GONZÁLEZAVILÉS.

La acuicultura, lejos de lo que pueda parecer, no es una técnica moderna de crianza y engorde de especies marinas, sino todo lo contrario. El Centro Niemeyer cierra este miércoles su ciclo de conferencias sobre esta técnica, que protagoniza la exposición de la torre-mirador '¿Acuicultura? Descúbrela?'. El catedrático de Arqueología de la Universidad de Cádiz, Darío Bernal, impartirá una conferencia sobre 'La acuicultura en la Hispania romana. Orígenes, técnicas y evidencias arqueológicas'.

-¿Está el origen de la acuicultura en la Hispania romana?

-No. Basándonos en las fuentes literarias que han pervivido hasta nosotros podemos ver como se atribuye el origen a la ciudad de Nápoles pero los romanos se encargaron de exportarlo a todos sus dominios y con ellos a Hispania. Aunque pudiera ser que los romanos tomaran como ejemplo a los fenicios, pero de eso no quedan restos.

-¿Qué supuso la exportación de esta técnica a todo el imperio?

-Era una manera de tener siempre pescado, incluso en las zonas en las que no había costa. En la antigüedad utilizar la acuicultura era un símbolo de poder, era utilizada por las clases altas, una manera de presumir ante el resto de habitantes. Justo lo contrario de lo que pasa ahora que no siempre está bien vista. Ellos consumían pescado de vivero de manera habitual, tanto que al expandirse a todo el imperio que era más grande de lo que es ahora Europa la acuicultura se convirtió en una auténtica industria.

-¿A qué se debe esa mala impresión sobre la acuicultura?

-Son muchos factores. La acuicultura vuelve a emerger cuando se incrementa el consumo de pescado. Antes en España este producto estaba restringido a las zonas de costa, pero con los nuevos hábitos de vida se ha democratizado el consumo de pescado, llevándolo diariamente a todas las localidades. Esto ha provocado que haya más demanda de la que la naturaleza puede ofrecernos y por consiguiente ha revitalizado la acuicultura que es la que nos permite tener el pescado cuando queremos y el que queremos durante todo el año.

-¿En qué se diferencian las técnicas utilizadas por los romanos de las de hoy en día?

-Son parecidas a las de la antigüedad. Ahora está el mercado más controlado, con más exigencias a quienes practican la acuicultura que hace dos mil años. Pese a esto los principios básicos son prácticamente iguales. Si uno estudia en profundidad las especies que ellos cultivaban son parecidas a las que hemos tenido aquí siempre. En su caso hay muchas fuentes que apuntan a la 'ostricultura' porque les gustaba mucho comer ostras, también mejillones, pero sin olvidarse de productos como la trucha o la dorada, que nosotros hoy también consumimos en gran cantidad.

-Su departamento ha estudiado estos vestigios arqueológicos de la acuicultura, ¿cómo han conseguido sacarlos a la luz?

-Ha sido complejo porque los vestigios en su mayor parte son perecederos. Si han quedado por todo el territorio del imperio romano restos de los estanques, que ellos llamaban 'piscinae'. Pero no es fácil, en España solo hay dos restos arqueológicos, en el litoral de Alicante y en Barbate. Además, para saber de las especies que criaban hay que trabajar en colaboración con biólogos para determinar también el tamaño que tenían.

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