El acusado de agredir y acosar sexualmente a una empleada en Avilés niega los hechos

El acusado, en la sala de vistas en los Juzgados de Avilés. /MARIETA
El acusado, en la sala de vistas en los Juzgados de Avilés. / MARIETA

Rechaza haber realizado insinuaciones, mientras que la mujer relata varios incidentes de índole sexual

LA VOZ DE AVILÉS AVILÉS

El jefe de departamento de un centro comercial de Avilés acusado de acosar y agredir sexualmente a una subordinada ha negado este miércoles los hechos en el juicio que se ha iniciado en el Juzgado de lo Penal Número 2 de Avilés. M. A. S. G. ha rechazado por completo las acusaciones de la mujer, quien se ha ratificado en su denuncia y ha hablado de amenazas posteriores al despido de él del trabajo.

El acusado ha negado insinuaciones sexuales y señalado que ella hacía bromas de carácter sexual. Respecto a la agresión sexual que ella denuncia, y según la cual la puso contra una balda, le cogió fuerte por las muñecas, le tocó un pecho, rompió el botón del pantalón y le metió la lengua en la boca, él ha declarado que «le puse la mano en el hombro, le pregunté si se encontraba mal se fuera a casa y le di un beso en la mejilla, no en la boca».

La mujer ha relatado, detrás de un biombo, toda una serie de incidentes tales como roces, «pataditas», comentarios sobre «lo bien que me quedaba el uniforme», «que tenía que haberme ido de vacaciones con él en vez de mi marido» o «que me había echado de menos» por parte del acusado y antiguo jefe.

También ha descrito un episodio en que «él venía del baño y me enseñó en la mano que se había hecho una paja». «Era semen, no jabón», ha indicado a preguntas del abogado defensor.

M. A. S. G. ha recocido haberle enviado mensajes a la mujer, «fueron dos o tres veces y sólo sobre fútbol y alguna broma». Ella ha apuntado que, además de los deportivos, los hubo de índole sexual y que, tras el despido de él y el traslado de ella a otro local de la misma empresa, hubo cuatro encuentros en que llegó a amanenazarla. «Me lo encontré en la calle y me dijo 'eres una hija de puta y te voy a quemar viva'», ha declarado ella que asegura que tardó en poner la denuncia porque «era un no dejarme avanzar».

La empresa abrió una investigación en que el acusado reconoció «el beso en la mejilla, ni tocamientos ni abuso y acabé diciendo que si querían llamarlo acoso sería acoso». M. A. S. G. ha asegurado «no tener ni idea de qué hay detrás de la denuncia, sólo sé que me fastidió la vida». Tanto él como ella están a tratamiento psicológico.

La Fiscalía solicita por el delito de acoso sexual una multa de 14 meses con cuota diaria de 12 euros (5.040 euros) y tres años de prisión por el de agresión sexual así como que al acusado se le imponga la prohibición de aproximarse a su víctima, su domicilio y lugar de trabajo a menos de 500 metros y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, todo ello durante cinco años, y una indemnización de 5.000 euros.

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