El acusado de intrusismo atribuye a «un error» la firma con otra titulación

El acusado de intrusismo atribuye a «un error» la firma con otra titulación
El acusado, ayer, antes del comienzo del juicio. / JOSÉ PRIETO

Asegura que aparece como ingeniero técnico topógrafo en un informe porque «se traspapeló» documentación de su antigua empresa

C. DEL RÍO AVILÉS.

A J. D. V. se le encargó un informe pericial en 2013 sobre la delimitación de una finca en Forcines (Pravia). «Tengo que reconocer que a mí me engañó. Yo me creí que era topógrafo. Nos engañó a todos. Hasta al juez. No fue hasta que comparando los distintos informes nos percatamos de que se atribuía una titulación que no le corresponde», señaló la abogada María José Bustamante, que solicitó ayer, en el Juzgado de lo Penal Número 2, tres años y seis meses de prisión por los delitos de intrusismo profesional y falso testimonio en un juicio anterior en vía civil. Pide más de 22.000 euros en conceptos de daños materiales y morales y una indemnización de 35.800 euros. El Ministerio Fiscal y el Colegio Oficial de Ingeniería Geomática y Topográfica se suman a la acusación sobre intrusismo mientras su defensa, a cargo de Miguel Fernández Arango, pide la absolución al entender que no hay pruebas directas.

El acusado explicó que aparece como ingeniero técnico topógrafo en la portada del citado informe «porque durante años trabajé en una empresa de ingeniería y topografía y cuando se disolvió por la crisis, me quedé con mucha documentación (...) Al acceder a este encargo como autónomo, cogí documentación de la antigua empresa y se traspapeló». «De hecho, en la antefirma, que es lo más importante, firmo como topógrafo (...), que es lo que me considero porque siempre me he dedicado a lo mismo», apuntó.

Esta titulación fue puesta en duda por las acusaciones dado que los únicos estudios acreditados de J. D. V. en España son los de delineación industrial, ya que el curso de siete meses en una escuela de Milán sobre geometría «equivaldría a una formación profesional» y no está homologado en España. «Ni siquiera nos consta el título de esta escuela», apuntó el abogado del Colegio.

«Se basa en cartografía ancestral que no existe y hace un análisis sesgado de jurisprudencia»

El acusado explicó que se fue a Italia porque hace 37 años «la carrera estaba comenzando en España y hasta los topógrafos de los ayuntamientos eran colegiados por méritos». Según el representante del Colegio de Topógrafos en Asturias, José Antonio Suárez García, llamado como testigo, la carrera se creó en España en 1954 y la primera promoción salió en 1958. En 1982 había colegio profesional en Asturias. Afirmó, además, que el informe en cuestión era un «levantamiento topográfico parcelario, para el que se maneja documentación registral y catastral, documentación compleja, para la que un delineante no está cualificado». Una topógrafa que analizó la misma propiedad, llegando a conclusiones muy diferentes, afirmó que su dictamen «no se corresponden con la realidad» porque, entre otras cosas, «se basa en cartografía ancestral que no existe y realiza un análisis sesgado de la jurisprudencia».

Su abogado, que afirmó estar ante una «demanda a la catalana, para pagar en la vía penal lo que no se ha podido pagar en la civil», reivindicó que «hay multitud de profesiones con actividades comunes».

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