El acusado de violar a una joven en Avilés declara que fue una «relación consentida»

Entrada a la Audiencia Provincial. / ÁLEX PIÑA
Entrada a la Audiencia Provincial. / ÁLEX PIÑA

Su defensa pide su absolución por el «inverosímil» testimonio de la víctima, mientras la Fiscalía aumenta la petición de indemnización hasta los 12.000 euros

C. DEL RÍO OVIEDO.

M. B., el guineano acusado de violar a una joven el 21 de enero de 2017 en el piso de acogida en el que vivía en El Quirinal, negó ayer los hechos y aseguró que mantuvieron «relaciones consentidas» y que «en ningún momento la forzó», según relató su abogada. El juicio celebrado ayer a puerta cerrada en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, en Oviedo, ha quedado visto para sentencia después de que la Fiscalía y la acusación particular se ratificaran en sus peticiones de cárcel de nueve y doce años, respectivamente. La defensa, ejercida por María García Vázquez, solicitó la libre absolución por el «inverosímil» e «ilógico» testimonio de la víctima, que declaró detrás de un biombo.

El Ministerio Público pidió también una orden de alejamiento de diez años y aumentó la cuantía de la indemnización, que pasó de los 4.300 euros fijados inicialmente a 12.000. La acusación particular, ejercida por Ana María González, abogada de la asociación Cavasym, solicitó 18.000 euros.

Los hechos juzgados ayer en Oviedo habrían ocurrido el 21 de enero del año pasado cuando el procesado y un amigo caminaban por la calle de Rivero a las 2.30 horas y, a la altura del parque de Ferrera, se encontraron con la joven, que entonces tenía dieciocho años, y la invitaron a ir a su casa. Ella accedió pero, al parecer, una vez dentro de la vivienda manifestó que quería irse. Según la víctima, él la encerró en el baño y la agredió sexualmente. Él lo niega.

Según explicaron las letradas al término de la vista oral, los forenses reflejaron en su informe «un arañazo y un chupetón», además de una lesión en la mama que «probablemente fuera anterior». Los psicólogos, dos de los equipos psicosociales de los juzgados de Avilés y Oviedo y una de la asociación Cavasym, no pudieron certificar secuelas ni concluir la credibilidad del testimonio de la joven porque ella se negó a relatarles la presunta agresión sexual. Su abogada lo justificó por el cansancio de volver a tener que explicar «una vez más» el capítulo.

En la vista oral se visionaron las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de la comisaría de la Policía Local, a la que acudió a pedir ayuda la joven tras salir del piso, y en las que se podría ver un «forcejeo» entre ambos. Lo ven tanto la Policía Nacional como la abogada de la acusación, pero no la defensa, que no aprecia nada especial en esas imágenes.

Aparte de forenses, psicólogos y policías, declararon dos compañeros del piso de M. B. Ninguno vio nada y tan solo uno de ellos oyó ruido y se acercó hasta el baño. Por último, declaró por videoconferencia desde Chile la amiga que la acompañó a presentar la denuncia. Contó que fueron el domingo a las ocho de la tarde a la comisaría de la Policía Nacional y allí les dijeron que tenían que volver al día siguiente porque no había nadie de la Unidad de Atención a la Familia (UFAM), el servicio especializado en violencia sexista. Les informaron también que el protocolo requería que acudiesen antes a revisión al hospital. Así lo hicieron.

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